― ¡Definitivamente debe ser gay! ― la voz chillona de Laura resonaba a través del altavoz del teléfono de Loren cuando esta gritó con furia descontrolada al escuchar la explicación que su amiga le acababa de contar. Apenas Loren logró poner en estado de calma a su madre, quien al verla bajar de un auto distinto al de Azazel se había puesto a imaginar lo peor, se despidió encaminándose a su habitación. Luego de cambiarse y de darse un baño liberador, de esos con agua tibia que permiten que las penas y el cansancio se vaya con el roció de la regadera, se metió a la cama para llamar de inmediato a Laura. ―La verdad no quiero pensar en eso, Huesitos ―Loren hablaba con la cabeza recostada sobre su almohada y con el teléfono en altavoz a un lado―. Ya necesito pasar este capítulo de mi vida de

