Laura cruzó el pasillo de emergencias sin siquiera reparar en los gritos de la enfermera que se empeñaba en detenerla. La llamada que había recibido había sido muy escueta y su cabeza paranoica en exceso ya le empezaba a pasar factura brindándole una miríada de posibles escenarios de terror y de resoluciones catastróficas. ― ¡Disculpe señorita, pero no puede pasar así! La enfermera se esforzaba por llamar la atención de Laura, pero ella no tenía atención para escucharle, ni a ella ni a nadie, Laura solo quería tener noticias de su amiga. ― ¡¿Mi amiga?! ¡¿Dónde está mi amiga?! Laura giró sobre su eje tratando de encontrar una cara conocida en medio de aquel vaivén de enfermeras, pacientes y doctores. Se encontraba en el área de emergencias del hospital general de la ciudad y Loren no

