La fiesta parecía no tener fin y a él se le estaba acabando la paciencia para soportar esas situaciones. Para colmo de todos los males, no veía a Audrey ni a Lilly por ningún lado. Y, por si eso fuera poco, su cuñada, Xamara, parecía estar obstinada en no separarse de Lorette. Lo cual resultaba muy curioso, teniendo en cuenta que durante los meses en los que su hermana menor vivía en la finca, nunca había ido a verla. «Y muchas sonrisas… ¿Debería desconfiar de ella?» Se preguntó Lawrence observándola por encima de su vaso de agua de limón. No sabía porqué, pero algo en torno a esa mujer, olía muy mal. Dejó el vaso a sus pies y estiró la mano para rodear a Lorette por los hombros en un gesto casual. Necesitaba tenerla cerca, el instinto le pedía que la protegiera. Pero, Xamara se le a

