Patrick.
Mi cabeza duele muchísimo. El pensar tanto más el hecho que no dormí nada me está pasando factura ahora, no debí venir a la escuela hoy.
Anoche luego que salí de mi casa recibí muchos mensajes y algunas llamadas de mi papá. Supongo que luego que los señores Cooper hablaron con él se calmó, porque no recibí un mensaje hasta esta mañana.
Lía tenía razón, necesitaba pensar las cosas y relajarme un poco antes de hablar con mis padres.
Tuve suficiente tiempo para pensar en todas las razones por la cual mis padres me podrían mentir. Y llegué a la conclusión de que solo ellos pueden darme una respuesta.
No los culpo, tal vez lo han hecho por algo. Ellos son muy buenos, y han sido unos padres extraordinarios, ahora sé qué tal vez lo hicieron por mí bien.
La única parte buena de mi noche fue pasar esos minutos con Lía. Me sorprendió muchísimo todas las cosas que recuerda referente a mí. Pero me decepcionó el saber que todo lo que recuerda son cosas malas.
Lo sé, soy inmaduro y tonto, pero por primera vez quiero hacer las cosas bien. Quiero tomar buenas decisiones tanto para mi futuro como para con la chica.
El profesor de ciencias entra al salón y empieza con ponernos en trío para un trabajo en clases.
Mi dolor de cabeza se agudiza cuando me entero que Link y Mike son mis compañeros.
Michael no me importa, es un chico bastante agradable, pero el fastidioso me hace tener mal humor con solo verle la cara.
—Ya deja de molestar, Anderson—comenta Link.
Por mi parte tengo la frente pegada a la mesa.
Ellos apenas se están sentando frente a mí.
—No te estoy molestando—escucho decir a Mike—Solo te digo la verdad. Además, no te dejes llevar por los rumores, no te imaginas la cantidad de chicos que han dicho haberse acostado con Lía y no ha pasado nada.
Está bien, está conversación si me interesa.
Levanto la cabeza para recostar mi mejilla en la palma de la mano.
—No me importa lo que ella haga con su vida ni los rumores.—el chico siempre parece estar aburrido.
—Solo digo—Anderson se encoge de hombros.
¿Rumores? Me ha puesto de un mejor humor saber sobre eso. Yo estoy muy consciente que muchos de los rumores no son ciertos, lo sé porque yo también soy centro de ellos.
Pero saber que Lía no ha estado con todos esos chicos a los que se le atribuye me pone contento.
Cuando estoy sacando mis cosas de la mochila algo me sobresalta.
Es Lía y me acaba de golpear en el pecho con una hoja.
Alzo la vista para darme cuenta que está sumamente furiosa.
Arrugo mis cejas y agarro la hoja para darme cuenta que son mis notas.
¡Mierda! ¡Y mil veces mierda!
—¡Eres el ser más miserable que he conocido en mi vida, Patrick O'Brien!—vuelve a golpearme.
Yo me levanto de la silla para tenerla frente a mí.
—Cooper...—trato de explicarme.
—¡No me hables! —alza la voz—¿¡Cómo pudiste hacer eso!? ¡No quiero tenerte cerca de mi más nunca, no quiero verte!
Sus palabras me causan algo dentro de mí, pero ella tiene toda la razón.
—¡Señorita Cooper! —se acerca el profesor hasta donde estamos nosotros.—¡Señorita Cooper, si no deja de golpear a su compañero la llevaré a dirección, eso es agresión!
Yo la sostengo por las muñecas y con un gran esfuerzo hago que se quede inmóvil.
—Necesito que me escuches—le susurro en el rostro.
—¡Ya no quiero escuchar tus malditas mentiras! —sigue gritando.—¡Mentiroso! ¡Me engañaste y me humillaste! ¿¡Para qué, Patrick!? ¿¡Para qué!?
Suspiro tratando de tragarme la poca molestia que crece dentro de mí.
Pero es molestia conmigo mismo, por no ser franco y directo desde un principio, por acudir a algo tan bajo para estar cerca de ella ¿Acaso no pensé el hecho que ella podría odiarme? Ahora he creado todo un enredo que no estoy seguro pueda resolver.
La tomo por una de sus muñecas y salgo del salón para que nadie vea esa escena.
—¡O'Brien! ¡Cooper! —escucho al profesor llamarnos, pero no presto atención.
Camino rápido a los vestidores ignorando las quejas de la chica. Estoy muy seguro esa es la única parte en toda la escuela que debe estar sola.
¿Qué voy hacer? Justo estaba a punto de decirle toda la verdad, comenzar de nuevo con ella, ganarme su corazón a lo bien, pero ella tenía que enterarse por su cuenta y esto arruina todo.
Entro a los vestidores y por suerte si están vacíos.
La suelto luego que cierro la puerta con seguro.
—¡Déjame ir! ¡Esto es secuestro! —trata de salir, pero se lo impido.
—¿¡Podrías escucharme!?—la sostengo por los hombros.
Me mira con desprecio y eso me duele más que cualquier palabra que ha dicho.
—No seas imbécil.—baja su tono de voz.—¿Qué explicación podría tener esto?
Tomo aire, de un momento a otro me he puesto nervioso. Muerdo mi labio porque no sé si decirle justo en este momento o no, no sé qué hacer, estoy seguro que si se lo digo ahora no me va a creer.
Sonrío lo que hace que ella se ponga aún más furiosa. Trago grueso.
—Porque me gustas, Lía—suelto.
Ella arruga sus cejas y luego suelta una risa irónica.
—No intentes jugar conmigo, O'Brien.—susurra.—Ya no te lo voy a permitir. Tengo muchas cosas en la cabeza para también venir a lidiar con tu mierda.
—No te estoy mintiendo—la miro a los ojos—Me gustas desde hace tanto tiempo que ya no recuerdo hace cuánto. Pero soy un cobarde e inmaduro que no sabe cómo lidiar con sus sentimientos, que no sabe cómo acercarse a ti y he cometido un grave error.
Ella me mira atónita. Lo único que hace es pestañear.
»—Todo este tiempo solo he querido ser parte de tu vida, de tus días.—trago grueso, estoy un tanto nervioso—Desde que murió Abby construiste unos muros tan altos que me era imposible destruirlos. Lo del vídeo y las notas era mi forma perfecta de acercarme a ti.
La boca de la chica solo está entre abierta, no dice nada, no mira para otro lado, solo está ahí frente a mí inmóvil.
Trato de tomarle la mano, pero ella retrocede.
—Eres miserable—susurra.
Sonrío. Por lo menos ya ha reaccionado.
—Lía...
—No—da un paso atrás.—Esto es una broma—ríe con amargura—Yo de verdad no voy a seguir tu juego. No creas que por todas estas tonterías que estás inventando te vas acostar conmigo.
Me aparta de la puerta para intentar abrir.
Si la dejo salir la voy a perder, si dejo que ella cruce esa puerta no voy a tener nunca una oportunidad con ella, y eso es lo que menos quiero.
Me volteo para tomarla del brazo y atraerla a mí, le rodeo la cintura con un brazo y la atraigo a mí con mi otra mano que está posada en su nuca, por primera vez con ella seré atrevido.
La beso rápido y sorpresivamente.
¡Por fin tengo los labios de Lía en los míos luego de tanto tiempo!
Son tan agradables, tengo una increíble sensación de calidez que embarca todo mi cuerpo, pareciera que estuviese flotando en una nube y amo volver a sentir esto.
Juro que esta es la mejor sensación del mundo. Nunca ningunos labios han sido tan dulces y fantásticos como estos.
Al principio ella no me corresponde, pero con el pasar de los segundos sus labios y los míos empiezan a moverse al mismo ritmo.
¡Cielos! Esto es increíble. Siento un cosquilleo en mi nuca. Puedo notar como se relaja en mis brazos. Mi corazón empieza a latir tan rápido y me percato de la molestia en mi estómago, pero no es una molestia fea, es algo maravilloso.
Ella lleva sus manos a mi nuca lo que hace el cosquilleo se sienta más intenso.
Podría pasarme la vida entera besándola.
Lía sonríe en medio del beso y ese simple acto hace que mi pulso se acelere aún más.
»—¿Crees que con besarme me derretiré en tus brazos? —susurra sin separarse de mí.
Yo le doy una sonrisa ladina.
—No esperaba menos de ti—le contesto en el mismo tono de voz.
Por un momento ella cierra los ojos y suspira, para acto seguido separarse de mí con lentitud.
—Necesito que de verdad me digas que es lo que quieres—por su tono de voz seco puedo identificar que todavía está molesta.
Por primera vez en todos estos años me voy a sincerar con ella, y para eso tengo que poner todo mi corazón en sus manos.
—Todo lo que te dije es cierto, Lía, y créeme que nunca en mi vida he hablado con tanta sinceridad—mi voz sale baja y gruesa—Quiero estar contigo, lo deseo de una forma inexplicable. ¡Dios! Te prometo que borraré ese estúpido video, pero dame una oportunidad—ambos nos miramos a los ojos con tal intensidad—Por favor.
Solo se queda ahí mirándome, no dice nada y eso hace que mi nerviosismo aumente.
Sonríe con sarcasmo.
—Suerte en eso, O'Brien.
Esas simples palabras hacen que mi sonrisa crezca.
—Te voy a conquistar, Cooper. —Ella me da la espalda para disponerse a salir de los vestidores.—¡Para el baile de graduación ya serás mi novia! ¡Lo prometo! —exclamo cuando ella ya está caminando por el pasillo rumbo a su clase.
—¡En tus sueños más salvajes! —me dice sin dejar de caminar.
No sé qué significa todo esto, no sé qué me está tratando de decir. Lo que sí sé es que haré todo lo posible para conquistar a Lía Charlotte.
Lo intentaré todo, si funcional genial, pero si no funciona, tan destruidos no creo que podamos quedar.