Normalmente los lunes no eran mis días favoritos, pero ahora oficialmente se han convertido en lo peor de mi semana.
La clase de gimnasia y la que siguió pasaron sin hacerme perder más la paciencia.
Aunque muchas veces trato de controlarme porque sé lo hiriente que puedo llegar a ser, no soy de mucha paciencia y a Patrick es a quién menos le tengo.
Tengo que deshacerme de él lo más pronto posible.
A la hora del almuerzo tengo tanta hambre que podría comerme una vaca entera.
—Se habla tuyo y de O'Brian por toda la escuela—comenta Mike frente a mí en la cafetería.
—No me importa lo que digan de mi—le hablo con la boca llena de pollo.
—No sé ni para que me preocupo en decirle—le dice mi amigo a Nina quien está a su lado con una sonrisa de boca cerrada.
Nina me mira y de repente se pone tan seria que da escalofríos.
—A ti ya no te gusta Patrick ¿Verdad? —suelta de repente.
Me atraganto con un poco de arroz y bebo de mi gaseosa.
¿Se me nota? ¿O sólo está preguntando? No sé qué contestar. Entonces me doy cuenta que no se responder a esa pregunta, luego de dos años es primera vez que me no estoy segura.
—Obvio que no—contesto apenas termino de tragar.—¿De donde sacas eso?
—Curiosidad—la chica se encoge de hombros mientras devora su almuerzo—Luego de esa noche más nunca hablamos del tema.
—Porque luego de esa noche me di cuenta que mis sentimientos por Patrick eran tontos.—miro intercaladamente a mis amigos — Él es sólo el mejor amigo fastidioso de mi hermano y un amigo de la infancia. Lo que sentía por él solo era una ilusión de adolescentes.—trato de contestar lo más seria y convincente posible.
No se habla más del tema.
—Me he perdido en esta escuela dos veces hoy—Link llega a nuestra mesa para sentarse a mi lado.
—¿Por que no me llamaste?—pregunta mi amiga.
—¿Saben cuantas chicas locas hay aquí? —el chico a mi lado saca una bolsa de papel de su mochila—Se me tiran como si yo fuese una presa.
Todos reímos.
Tiene razón, muchas de las chicas prefieren dar ese primer paso, aunque se lleven el riesgo de no ser correspondidas.
—Este es otro tipo de cultura—Nina le sonríe.
—No somos tan frívolos como ustedes —comenta Mike.
La pelinegro le da un manotazo en la cabeza. Lo que me da gracia.
Mientras sigo comiendo observo que Link saca de la bolsa de papel una taza con carne y algunos vegetales. Es comida de casa.
—¿Por qué traes comida de casa? —me dirijo al chico a mi lado—¿Tus padres no tienen suficiente dinero para pagar la cuota alimenticia de acá?—sonrío con sarcasmo.
—Pero que mal educada eres—me mira a los ojos. Me doy cuenta luego de tanto hablar con él que tiene el acento bastante marcado.—Esas cosas no se preguntan.
Nina suelta una carcajada lo que llama mi atención.
—Eso aquí es normal —le habla a su primo—Recuerda son otra cultura.
Link dice algo en coreano lo que me hace mirarlo extraño.
—Primero, que comentario tan discriminatorio—baja la voz—Y segundo, mis padres tienen incluso más dinero que los tuyos.
—Mira quien habla de comentarios discriminatorios.—le hablo sarcástica.
—Tú empezaste—se encoge de hombros mientras se lleva un bocado de carne a la boca.
Él y Nina tienen muchas mañas iguales.
—Nunca pensé que conocería a alguien tan parecido a ti —le comenta Mike a Nina.
—A ella se le ve bien—señalo a mi amiga—A él no—paso mi dedo a Link.
Mis amigos ríen.
En cambio, Link ni se siente, siempre pareciera que estuviese aburrido de todo.
Por un momento pienso en Patrick, es como si siempre estuviese feliz y sonríe mucho, comprendo el porque me gustaba tanto.
Respiro profundo tratando de alejar cualquier pensamiento tonto de mi cabeza. Él está volviendo a mí y no puedo permitírmelo.
**********
A las seis de la tarde siento que mi día ha sido más largo que cualquier otro, incluso más largo que el comienzo del semestre.
Tomo mis cosas del casillero para ponerme el abrigo e irme a mi auto, tengo tantas ganas de llegar a casa para poder descansar.
Cuando ya estoy casi saliendo del enorme edificio mi celular empieza a sonar en mi bolso. Lo busco mientras sigo caminando, miro la pantalla para saber que es Patrick quien me llama.
—Pude imaginar cualquier cosa de ti —no deja ni que contesté bien—Menos que te metieras con el primo de tu mejor amiga.
Este hijo de pu... No lo soporto
—¿Qué quieres? —contesto agresivamente.
—Que salvaje—lo escucho sonreír al otro lado de la línea. —Necesitamos estudiar hoy.
Okey, sí. Voy hacer un puto juramento de celibato hoy mismo.
—No necesitamos, yo ya soy una prodigio—camino hasta mi camioneta.—Tú necesitas estudiar, por burro.
Patrick carcajea, pero lo escucho cerca. Busco de donde viene para encontrarlo detrás de mí.
Viene con una mano en su bolsillo, la otra sujetando el celular, su bolso de práctica en el hombro y vestido con unos vaqueros y abrigo grueso.
¿Cómo puede verse tan bien el muy idiota?
No soporto ni mirarlo.
—Me han llamado de muchas formas en mi vida—baja el celular de su oreja. Yo también cuelgo—Pero la única que se ha atrevido en llamarme burro has sido sólo tú.
"Mi cabeza está recostada en la pared detrás de mí. Estoy tan frustrada, he perdido por cuarta vez el concurso de cuentos de la escuela.
—Vamos, Charlotte. No es el fin del mundo.—Veo a Patrick aparecer por el pasillo.
Estoy sentada en el piso en posición de indio así que él se ve bastante grande, a pesar de tener aun esa carita de niño
—Lo voy abandonar, no sirvo para esto —expreso en voz baja.—Nunca gano.—le extiendo el papel donde está mi cuento de fantasía escrito.
Él me da una sonrisa de boca cerrada mientras se coloca en cuclillas frente a mi.
—Esos profesores no saben lo que hacen—me habla con el mismo tono de voz pero burlón, algo que no me molesta ya que él no se toma muchas cosas en serio, ya me he acostumbrado.—A mí siempre me andan reprobando asignaturas.
—Pero tú eres un burro.—me da una sonrisa de boca cerrada.—Yo no soy una burra.
—Pues este burro dice que no te des por vencida, eres la mejor.
Me mira con esos hermosos ojos brillantes color cielo.
—Me voy a dedicar a otra cosa, tal vez sea abogada igual que mis padres.
Patrick carcajea.
—No te veo defendiendo gente. Tú no sabes hacer favores.
—No voy hacer ningún favor, me van a pagar para evitar que se vayan a la cárcel.
Él arruga la nariz y gira un poco su cabeza como pensando en algo.
—No, pareces más como doctora.
Me sonríe mientras extiende su brazo y coloca un mechón de cabello detrás de mi oreja.
Mi respiración se detiene mientras mi corazón empieza a latir tan fuerte que eleva mi pulso."
Patrick se acerca un poco más a mí con una sonrisa burlona en el rostro, como siempre.
—No es mi culpa que seas burro—digo en un hilo de voz.
Me volteo para caminar a mi auto lo más rápido que puedo. Siento que no puedo ni respirar, mi corazón late con fuerza y eso me molesta muchísimo.
El chico me alcanza justo cuando estoy a punto de abrir la puerta del conductor, trato de abrir, pero él cierra de golpe con una mano mientras se queda muy cerca de mí. Estoy acorralada.
Mi corazón late aún más rápido, no sé si por agitarme en caminar rápido y por lo cerca que tengo a el pelinegro.
Odio tanto que él me haga sentir sin tocarme algo que nunca ningún hombre ha logrado ni desnudándome.
Sus ojos van de mi boca a mis ojos, como si estuviese luchando contra toda su fuerza de voluntad para no besarme. Sus labios están entre abiertos lo que hace salga un denso humo blanco de ellos. Su mirada se queda en la mía justo cuando empiezo a sentir los latidos en mi garganta y oídos.
La mano que antes estaba en la puerta de la camioneta ahora está bajando por mi cabello para posarse en mi mejilla y darle pequeñas caricias que hacen el piso desaparezca.
Me doy cuenta que Patrick me sigue gustando tanto como hace varios años. Comprendo de inmediato que mis sentimientos por él solo estaban congelados.