Para David un mes había pasado en un abrir y cerrar de ojos, los días por momentos se tornaban lentos y por otros veloces. El tiempo a veces parecía ensañarse con él, llegando a asentir en ocasiones que no podía dar un paso más. La presencia de Adrián lo agobiaba, no soportaba encontrárselo en la escuela, no se veían todos los días pero el simple hecho de saber que estaba cerca era suficiente para amargarlo. En ocasiones se lo cruzaba por el camino, y cuando eso ocurría se le acercaba con una sonrisa y palabras de cortesía que lo hacían literalmente vomitar. Tenía el cinismo de actuar como si nada hubiese ocurrido, como si no lo hubiese herido ¿Acaso no se daba cuenta de cuanto lo odiaba? Quería que se marchara, antes de que él tuviera que hacerlo primero. Por otro lado tenía a Marc, le

