— ¿Promete qué ira a visitarme a casa?— Repitió Julián por décima vez. —Te he dicho que sí— Respondió Adrián pasando su mano por aquellos cabello desordenados— Y también iremos a jugar fútbol... — Y comer con mi mamá— Terminó Julián. —Lo prometo—Contestó un poco exasperado. Aquel niño le había hecho prometer cientos de cosas sin querer dejarlo ir. Fijó su mirada una vez más en él, sus ojos cristalizados de un modo u otro le estaban haciendo sentir mal ¿no podía quedarse un poco más en la clínica? ¿No podía hacerse otro trasplante con él? El niño clavó su mirada en él, Adrián sentía que lo desarmaba cada vez que hacía eso, dejó que su tierno calor invadiera su cuerpo y que su sonrisa le diera un poco de alivio. Estaban los dos solo en la habitación, David se había marchado hacía unos

