Samuel... ¡Oh Dios mío, mi semental Samuel! Este hombre me tiene viviendo mi propio cuento de hadas aunque dudo que lo este haciendo a propósito. Pero es que ha sido tan condenadamente atento conmigo que me es imposible no suspirar como una niña enamorada cada vez que tiene algún detalle o en la forma en como me mira o cada vez que me sonríe. Lo he visto tan sonriente que me parece hasta extraño en algunos momentos pero no digo nada, solo disfruto de verlo así. Hemos estado disfrutando los cuatro arriba del yate hablando, comiendo y bebiendo, debemos de llevar al menos un par de horas disfrutando de las vistas, el sol y el mar. Con Lorena he conversado bastante, es una mujer sumamente divertida y después de hablar con ella, me di cuenta que mis celos fueron infundados. Esta mujer

