A la mañana siguiente Había despertado muy temprano, acostada, miraba fijamente el techo, el cual está en una situación deplorable o lo que le sigue. Sus pensamientos recorrían su vida y se quedaba estancada en algunos puntos. Mira a su costado y mira a la pequeña dormir tan tranquila, su Sara, su hija. Si bien no la parió, ella la ha estado cuidando desde que la mujer se fue y los dejo con ese monstruo. Todo lo que aguantaba lo hacía por sus pequeños, ellos solamente la tenían a ella. Siempre solía pensar en lo diferente que hubiera sido su vida si su padre no hubiese muerto. Pero de nada servía lamentarse, aquello no solucionaba nada. Las lágrimas jamás le dieron un plato de comida, ni para ella, ni para sus hermanos, ni menos le brindaba tranquilidad y estabilidad emocional. Como

