Abro los ojos y siento una fuerte punzada en la cabeza, siento como si una manada de elefantes hubieran caminado sobre mi durante toda la noche. Prometo no volver a beber ni a follar como si fuera una adolescente que no tiene responsabilidades. «mentirosa, eso no te lo crees ni tú» Oh por Dios demasiado temprano para lidiar con mi vocecita acusadora. Un momento ¿demasiado temprano? Miro la hora en el móvil, son casi las 3 de la tarde, pero ¿Cuánto hemos dormido? Miro a mi lado y veo a mi peque dando pequeños ronquidos, ha sido una noche larga también para él y necesita descansar, pero si se llega a despertar luego y no hemos aprovechado el día ahí si que no habrá quien lo aguante. Voy a asearme un poco, pero al primer movimiento fuera de la cama, su vocecita me reclama — Mami ¿ya nos

