Después de correr para regresar a mi oficina a tiempo para verme con David, él llega casi treinta minutos tarde. Lo observo por la ventana mientras estaciona en el último espacio de estacionamiento que está, de hecho, designado para los discapacitados. No quiero que él piense que he estado aquí esperando que llegue, aunque así lo haya hecho, así que abro mi cuaderno y empiezo a escribir y no lo reconozco cuando él entra en mi oficina. Se pone delante de mí por un momento antes de colocar una bolsa en mi escritorio. Entonces lo miro. “Una ofrenda de paz", -él dice. "Perdón por llegar tarde. Me demoré.” “¿Demoraste debido a que te cruzaste con un hombre armado o con un ladrón? –le pregunto. “Oh no, no, Danielle, solo con algunas cosas. Ya sabes cómo puede pasar el tiempo.” “Vergüenza deb

