Giro mi rostro, tratando de encontrarme con los ojos, dueños de esa voz que me proporciona una sensación indescriptible. Pero, el brillo del filo de la daga en el suelo, se lleva toda mi atención, me termino de arrastrar, tomándola en mi mano. La empuño, levantándome, mientras cubro mis pechos con mi brazo. Me abalanzo hacia Flavio, rozando el filo en su mejilla, y mis ojos se inundan de lágrimas por la impotencia. ─¡Te atreviste a tocarme! ─Grito, casi escupiendo la rabia por mis poros. Una línea de sangre, aparece en la mejilla del hermano de la mafia, que se muestra estupefacto. Súbitamente, Diaval me sujeta la muñeca. La daga cae al suelo y él me cubre el cuerpo desnudo con un saco de vestir que está impregnado con su aroma. Me aferro a su cuerpo, el calor que emana y escucho sus l

