Giovanni intentó buscar calma en aquel baño. El agua estaba tan fría que caló sus huesos, pero era lo mejor si deseaba mantener su libido controlado. Ansiaba estrechar a Lorraine contra él, pero tampoco pensaba presionarla, nada que ella no deseara no ocurriría en aquel viaje. Era viernes por la tarde, acababan de llegar luego de un cansado vuelo y un largo recorrido en coche, por lo que aquella tardé debían descansar para tomar su itinerario al día siguiente. Había cascadas y un ojo de agua que Lorraine estaba emocionada por conocer. Le habían dicho que era uno de los lugares más lindos de Córcega y planeaba descubrirlo por sus propios ojos. Giovanni intentó mantener la cordura, mientras imaginaba a su esposa con ese short corto que resaltaba sus grandes muslos y luego recordó la suave

