Había eventos marcados y emocionantes que una persona con amplias relaciones públicas no podía perderse. El evento anual más grande de Mónaco era el Grand Prix donde se aglomeraban las familias más influyentes del principado, incluyendo, claro, la familia real. Saltarse las dos primeras vueltas del día viernes y sábado causó a los Lacroix cierta conmoción, pues Antoine no fue el único que había hecho acto de presencia los dos primeros días y se había dado cuenta de la ausencia. Deborah también estaba preocupada. Lorraine aún se mantenía escéptica y un poco displicente, pues estaba preocupada por el proceder de su padre y por lo que podía generar. Era capaz de llegar hasta los límites y no es que ella tuviera miedo de que Giovanni no pudiera hacerlo, si no que deseaba que se le forzara de

