La mirada de Lorraine fue de pánico total, parpadeó al escucharlo sin poder creer lo que sus oídos estaban escuchando. Tenía demasiados sentimientos encontrados y su cabeza no parecía estar dando crédito a lo que sus oídos le estaban informando. Tal vez le estaba pidiendo el divorcio y ella estaba alucinando, su cabeza se estaba protegiendo de aquel dolor. ¡Si! Eso en definitiva era lo que estaba ocurriendo. —¿Cómo? Su voz era un hilo. Sentía la garganta cerrada y sus ojos arder con ansias de derramar las lágrimas que mantenía atoradas. Giovanni observó como dos lágrimas escapaban de sus ojos y no dudó en limpiarlas con sus dedos, le miraba con expectación como si esperara que rectificara lo que acababa de decir. El francés llevó la mano a su saco y entonces sacó una caja de terciopelo q

