Alexander —No puedo creer que dejaste a Serena sola por estar con ella —La veo alterarse de nuevo y ruego a Dios que se quede muda. Así sea media hora—. Te desconozco, Alexander. Decido no hacerle caso. Furiosa sale de mi habitación, quise ir detrás de ella. No quería que lastimara a Violeta con sus palabras, pero no podía levantarme. Solo esperaba que se hubiera defendido de mi madre, a veces suele ser demasiado fuerte. Necesito hacer algo para que mi madre me deje en paz con el tema de Serena. No quiero seguir discutiendo por lo mismo todos los días. Pero hay veces no sé de qué manera hablarle. Agarro mi teléfono y le envió un mensaje a Serena. “Lo siento. Espero que lo entiendas” Me responde enseguida. “No te preocupes” Dejo el celular en la mesita de noche y me acuesto, le ha

