—¿Qué clase de ángel es tu abuelo? Solté una risotada. —Uno que ama a los abogados. Seguí riendo y paré en seco, enseriándome. —¿Qué te dijo el entrenador? —El cazatalentos está interesado en conocerme. —dejó en el aire su oración sin ánimos ni emoción. Lo miré extraña. —¿No estás feliz?, es lo que tanto has esperado. No podía entender su actitud, yo en su lugar estaría dando brinquitos de felicidad. Negó, mirándome. —Tengo que hacerme cargo de la firma de abogados. —dijo con piscas de impotencia. —Trey, tu sueño es formar parte de los Bulls, no liderar una firma de abogados. —Soy el único hijo y tengo la obligación de hacerlo. —¿Eso es lo que quieres? Negó. —No es lo que quiero, pero mi futuro ya está decidido, lo que me consuela es que tú estás en él. —Trey, ab

