🦋 25 🦋

1242 Palabras
Miré mi alrededor en busca de una salida, mi paciencia y tolerancia me la pedían. —Lo sé. —aludió Chris. —¿En dónde está mi Starboy? —preguntó emocionada mirando a todos lados. Buscaba a mi novio. ¿Su Starboy? Me pregunté hasta qué punto llegó lo de Trey y ella. Era consciente de ser la primara chica a la que besó. Pero ¿Y si no era su primera novia? ¿Y si hubo una relación entre ellos? Imposible, tener un noviazgo sin besos es algo muy improbable. Mas conocía; no mucho; a Trey y él era muy pervertido no habría estado en una relación sin besar. Es absurdo. No obstante, Chris lo confesó: No después de que Trey se follara a la chica que le gustaba. Natasha. Clarísimo estaba que ellos tuvieron asuntos en la cama. Ella era la preferida bolsa de Trey. —Ahí viene. —anunció mi querido Chris. Nótese el sarcasmo. No me fijé en Trey sino en los ojos verdes de Natasha que titilaron como enamorada. Eso generaba que mi hígado se retorciera. —Trey. —suspiró, cuando lo abrazó. Por otro lado, Trey estaba muy inexpresivo, aburrido más que todo. —Natasha. Trey correspondió el abrazo, mientras yo intentaba no estrangular a nadie. Saben, yo no me creía esa de que sea la primera chica que él besó, pero ahora podía comprobarlo, eso y si entre ellos hubo algo. Sonreí por mi plan e inicié mi ataque. Miré a Trey y di con sus labios, relamí y mordí el labio inferior de los míos, enviándole una indirecta. Bésame. Fue cuestión de segundos cuando él calló en mi trampa, me estaba besando y, chispas, sus besos eran lo mejor. Nos separamos y siguió con mi cuello, visualice a Natasha para estudiar su reacción, su cara endurecida, cejas juntas, boca fruncida y ojos fulminantes. En efecto estaba que escupía veneno. Ahora, sabía que era la primera a la que besó, pero ¿hasta qué nivel llegó su relación? —¿Nos vamos? —pregunté ingiriendo mi rabia. Me enrabiaba no saber que pasó entre ellos. —¿Quieres irte? —Tengo, Trey, habrá un asado en mi casa. No despegue mis ojos de esa falsa chica. Cálmate, ya no lo está abrazando. Ya no están tan juntos. —Genial, amo los asados. —se autoinvitó Natasha. —Familiar. —exageré con énfasis. —Vamos, Colibrí. Me tomó de la cintura para salir de la cancha. —Nos vemos. —se despidió. Ya dentro de su Lamborghini, escupí todas mis dudas. —Tenemos que hablar, Trey —zanjé seria, lo vi palidecer—. ¿Qué rayos hubo entre Natasha y tú? Mi voz no tenía piedad de él. —Antes, te tengo un regalo. Iba a buscar algo en los asientos traseros, pero le frene. —Me los das luego. Ahora lo único que quiero es tu sinceridad. Dejó caer su cuerpo en el asiento, cerrando los ojos. —Prométeme que no te enojaras. Mal comienzo. —Dilo, te la tiraste sin importarte que fuera la chica de tu mejor amigo. –habló mi rabia. Sé que soné cruel. Estaba harta de todo su enigmático pasado. —El Trey que estuvo con ella no es el mismo que está contigo. Yo cambié por nosotros. —Muy lindas tus palabras, pero un nosotros no se conseguirá diciendo frases cursis ni recitando poesía. Si de verdad quieres un nosotros, demuéstramelo y trabaja para conseguirlo. Estaba muy enojada y harta de Natasha. —Bien, te lo voy a demostrar. —sonó molesto, y encendió el auto. —Querías que ella fuera tu primera novia ¿cierto? —Eso fue antes. Lo sabía. —¿A ella también le dijiste que fue la primera que besaste y con la que dormiste? Traté de no derramar ni una de las lágrimas que acumulaban mis adoloridos ojos. Detuvo el auto abruptamente. —No, con ella sólo tuve sexo. —rugió. —Por qué no me hablaste de ella. —Hay cosas del pasado que no se arrastran al presente, Colibrí. —No me llames así —gruñí—. ¿Por qué estás conmigo?, podrías estar mejor tirándote a cualquier chica en vez de abstenerte a mi lado. Todavía no podía entender su encaprichamiento conmigo. —Prefiero mil veces la abstinencia a tu lado que tener sexo vacío con cualquier otra. —¿Por qué?, eso no es justo para ti. —lagrimeé. —Porque mi propósito en este mundo es amarte y no pido que lo entiendas, sino que lo aceptes. Continuó conduciendo. —Eres mi primera novia y en definitiva la última. —zanjó decidido. Me limpié las pocas lágrimas. —No es fácil poderme resistir a tus encantos ¿En dónde está mi regalo? Sonrió. —Atrás. Visualice una caja de cartón pequeña, desgastada y sin envoltorio. Qué lindo. La puse en mis piernas y la abrí con emoción. Dentro de ella una cortina oscura, unas velas aromáticas, una caja de tés de todos los sabores, unos tres libros, una memoria para celular y unos auriculares rosas. —¿Qué es todo esto? —Vienen con instrucciones, deben de estar en el final. —dijo mirándome medio sonriente. Y efectivamente, al fondo de la caja estaban dobladas las instrucciones, era una hoja con indicaciones escritas por él. Decía: Para que mi Colibrí duerma tiene que: 1. Cubrir la ventana con la cortina negra, eso evitará que la luz no te moleste al dormir. 2. Encender velas aromáticas, su olor te mantendrá relajada. 3. Preparar un té antes de una siesta, es esencial para dormir bien. 4. Puedes leer un poco antes de dormir. 5. En caso de que no te gusten los libros, elaboré una lista de canciones de amor para ti, están en la memoria. Es obligatorio que antes de dormir llames a tu novio, puesto a que se duerme pensando en ti y sueña contigo cada noche. PD: Bésale. Bésale mucho, le encantan tus besos. Se había molestado en buscar cada cosa para ayudarme con mi insomnio, se preocupó por mi bienestar y se encargó de arreglar todo esto para lidiar con un problema que ni yo misma lo tomaba enserio. —Eres el mejor novio que he tenido. —Y el único que tendrás. —guiño uno de sus oceánicos ojos. —Lo siento, fui muy dura contigo hace unos momentos. Sentía la necesidad de disculparme. Él había estado esperando darme ese regalo y estropee todo. —Yo debí contarte sobre eso. —apagó el coche. Habíamos llegado. —Puedes dudar de lo que sea, menos de mis sentimientos por ti. —dijo antes de bajarse del Lamborghini. Bajé también, trayendo conmigo su regalo. Lo vi apoyarse a un costado en la entrada de mi casa y presionó el timbre. —¡¿Qué haces?! —exclamé nerviosa. —Me voy a presentar con mis suegros. —Trey, no es buena idea. —Te demostraré lo importante que es para mí lo nuestro. La puerta rechinó y toda mi familia salió. —¿Quién es éste, Mi niña? —interpelo papá, mirando suspicaz a Trey. —Él es… —tragué grueso, sintiendo mi lengua amarrada como para hablar. —Mi nombre es Trey Lifford —estrechó la mano con mi papá—. Vengo a pedirle permiso para ser novio de su hermosa hija. Oh no. Papá arrugo el bigote. Esto no terminará nada bien.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR