Dos días habían transcurrido desde que le pedí a Nicholas que se alejara de mí. Él había cumplido pero yo aún podía sentir su mirada ardiente persiguiéndome a dónde quiera que fuera. Me quemaba y me hacía estremecer sin remedio. Pero lo peor no era cómo me hacía sentir su mirada, sino las irrefrenables ganas de que volviera a mí. Se que es una completa locura sin embargo no podía evitar sentirme de esa forma hacía él, Nicholas era como una droga que me hacía desearlo una y otra vez. Tan adictivo que siempre me conseguía pensando cómo sería besarlo otra vez. Y es que varios chicos me han besado antes pero ninguno como él, Nick había reducido todos esos besos a nada incluyendo los de Christian, es imposible para mí negarlo. Tenía una necesidad de estar cerca de él sin embargo mi cereb

