Liliana entra de la mano de Pablito a la oficina de su marido sintiéndose orgullosa por haber dado el primer paso en hacer que él niño se sienta bien y que se de cuenta que es una parte importante en la familia, deja que él niño se siente en la silla de su marido mientras ella mira por el amplio ventanal sintiendo gran pesar de que ni siquiera la secretaria de su esposo la conozca y solo la hubiera dejado entrar por haber visto al niño. Sale de su ensimismamiento cuando escucha al niño saludar a Pablo, ella voltea a mirarlos y sonríe al ver una vez más la maravillosa conexión que hay entre padre e hijo, su marido tiene cara de estar tranquilo y satisfecho cosa que logra calmarla pues se sentía nerviosa ante la expectativa de no saber cómo iba a reaccionar al verla llegar con Pablito. -Ho

