Parece ser, que Sara había entendido, lo que le había dicho al principio. Teniendo eso como pensamiento, se separó de su centro, la miró a los ojos. Y le pregunto. —¿Qué necesitas? Ella temblorosa, sudada y excitada. Le contestó. —Penétrame como bestia, me has dejado fatal. Al escuchar esa expresión, Caspian no pudo, evitar sonreír. Y para molestarla, le dijo. —Existen maneras de pedir las cosas, preciosa. Sara, al ver la cara que tenía Caspian, quería propinarle una bofetada fuerte. Pero debía contenerse, necesitaba que la penetraran, para que se deshiciera, de ese malestar que tenía. Así que levantó el rostro, miró a los ojos al hombre, Y con una sonrisa angelical, la cual solía utilizar para coquetear, le dijo —Amor, Tu esposa necesita, ser penetrada urgentemente. ¿O acaso tienes imp

