Cap 14

892 Palabras
CAPITULO 14 . Narra Max . - ¿Me oíste, muchacho? – La voz ronca de Edward penetra en mis pensamientos. - No. - Tienes que sacar la cabeza del trasero y concentrarte. Este acuerdo de Nueva York es grande. Podemos ganar millones. - Lo revisaré. - No me endilgues mierda como esa, ¡dime que harás que suceda! . Asiento, porque no tengo la energía para discutir con él. Que piense que todavía es un pez gordo. Caerá de manera mucho más dulce. Suena el teléfono del avión y salto tan rápido que mi bebida se derrama por todas partes. . - ¡McCoy! – gruño en el teléfono. - De verdad sabes como dañar las cosas, ¿eh? – contesta Dana. - ¿Qué tan malo es? - Digamos que Lace dijo que era malo. No sabía como calmarla ya que tu miserable trasero no me ha llamado en días. Entonces ¡booom! Me necesitas para llevar Stella al departamento corporativo esta noche. Y no necesito decirte que eso no sucederá. - ¡Mierda! – me muevo en el reducido espacio mientras Erica me mira inquisitivamente. - ¿Dónde está tu teléfono, por cierto? - Bueno, actualmente está en una bolsa de plástico, porque lo vomitaron la primera noche en Nueva York. - ¿Erica? - Sí. - Maxwell, te lo dije, tienes que cortar los lazos. - Lo haré. Necesito que me encuentres un agente inmobiliario. Consigue un loft con un o dos dormitorios o un condominio tan lejos de mí como sea posible. Paga el primer año por adelantado. No necesito decirte que tiene que ser en un lugar sano, libre de drogas en un radio de cinco kilómetros. La quiero fuera tan pronto como sea posible. No pongas el nombre de Hurst & McCoy en el contracto. Solo Edward Hurst. Sin vínculos conmigo. - Lo haré mañana a primera hora. ¿Vas a decirme lo que pasó en Nueva York? - No mucho aparte de Edward tratando de jugarnos sucio. Pero realmente puedo sanear este acuerdo. Tuve varias reuniones secretas con su director general y tenemos un plan. Ambos acordamos que no hará nada hasta que se arregle el lío de JOS. Compré un poco de tiempo. - Sabía que podías hacerlo, Max. - Sí, bueno, ha sido muy difícil. ¿Puedes hacerme un favor y enviarle un traje a Stella para mañana? Iré para allá tan pronto como aterricemos. – silencio. - ¿Dana? - Dulzura, eso no va a suceder. Stella se fue de su casa por unos días. Me envió un correo electrónico con la presentación para el jueves y dijo que estaría disponible por correo electrónico y por teléfono, pero que se iba preparar para la reunión. - ¿Lace? - Está bloqueada. No me dirá dónde está Stella. - ¡Mierda! Vio las fotos. - Sí. Traté de explicarle que no era lo que parecía, pero Lace dijo que Stella está muy herida. - Malditos Erica y Edward. Me encargaré de Erica esta noche y luego encontraré a Stella. - Está bien, mantente en contacto. Hasta mañana. Creo que estarás impresionado con la presentación general. Stella hizo un trabajo fantástico. - No hay duda. Me gustaría que mi teléfono no estuviera cubierto de vómito de cocaína para poder llamarla. No tenía idea de lo que Erica me estaba preparando. - Ahora lo sabes. – afirmó Dana antes de colgar. . Horas después… . El alivio me inunda cuando finalmente entro a mi casa. Los últimos días han sido un infierno. Si puedo simplemente llegar a la ducha antes de tener esta conversación con Erica, estaré feliz. Por supuesto, sería mucho más feliz si estuviera enterrado profundamente en Stella con su cuerpo envuelto alrededor del mío. Todo lo que puedo pensar, además de los negocios, es en ella. La vainilla de sus labios, la forma que gime cuando nos besamos, la sensación que tengo cuando la abrazo. El ir lento con ella es el reto más grande de mi vida. Erica arrastra las maletas detrás de mí y me apresuro a la ducha, evitándola. El agua caliente se llevará un poco de la tensión, pero mi pene dolorido necesita un poco de atención. Lo acaricio lentamente pensando en Stella, con los tacones rojos de la semana pasada luciendo unas piernas de un kilómetro de largo. La sonrisa que me dio cuando la besé ligeramente detrás del oído. El gemido que hizo cuando rodé sobre ella y sentí su humedad a través de su ropa interior. Cada recuerdo me llena, bombeo más rápido. El pensar en vainilla y fresas me trae un aroma imaginario y bombeo con más fuerza. Jesús, su cabello en mis manos, la sensación de su cuerpo en mis brazos, frotando sus pechos contra mí a través de su endeble camiseta. Pensamientos de desnudarla y finalmente de saborear su dulce v****a mientras se retuerce, rogándome por más, llenan mi mente. Mi pene palpita en la mano mientras aprieto más duro. Finalmente exploto imaginando su cuerpo enredado con el mío. Apoyado en la pared, mi mente se compone, es tiempo de decirle la verdad acerca de Erica. - Me seco y me visto con la esperanza de hablar con Erica antes que haga las cosas más difíciles. Está en la cocina calentando un plato de comida que el ama de llaves dejó.
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