Cap 19

2863 Palabras
CAPITULO 19 .      Narra Stella .   Se levanta y va a su escritorio. Hay una bolsa en él y la trae para mí. Cuando empiezo a abrirla, el hedor me golpea de inmediato por lo que la lanzo de nuevo a él. .   - Sí, eso es a lo que huele el vómito de cocaína. El teléfono murió al contacto. No recibí ninguno de tus textos hasta que mi chico de IT me dio mi nuevo teléfono configurado. En todo mi viaje estuve rodeado de la mierda de Edward, de Erica o de las reuniones de negocios. Cada vez que iba llamar a Dana, incluso Edward intervenía y decía que su asistente podría manejarlo. Quería salir de mi piel para hablar contigo, pero sabía que querías tener las cosas tranquilas. No podía correr el riesgo que cualquiera de esos pendejos supiera de nosotros y lo saboteara.   - Quiero creer eso, Max, pero me lastimaste. ¿Un texto y luego sin respuesta? Eres el director general y presidente de una empresa multimillonaria. ¿No podías hacer una llamada de teléfono?   - Stella, por favor, créeme cuando te digo que quería hacerlo. Había muy poca privacidad. Incluso cuando vinimos para cambiarme mi ropa, Edward me siguió hasta aquí. Tuve la oportunidad de enviar ese texto rápidamente con intenciones de llamarte esa noche, pero Erica arruinó mi teléfono. Entonces, cuando tuve unos minutos para mí mismo, estaba demasiado molesto para llamar. Había tantas cosas que explicar y no quería hacerlo por teléfono. Estaba enfurecido y luego tuve que convertirme en un poderoso hombre de negocios. Edward me metió con ese grupo en Nueva York, y tenía que estar en mi juego. Tienes que saber, que pensé en ti cada minuto que no estaba en el calor de los negocios. Me consumes. Tanto es así, que tomé el riesgo de traerte hoy aquí. .   La mirada de súplica en su rostro me toca. Le creo. Tiene treinta y tres años y lleva el peso del mundo sobre sus hombros. Mi ira se desvanece, pero recuerdo lo que acaba de decir. .   - ¿Dónde está la loca hoy? – miro a mi alrededor esperando que cierre la puerta.   - El martes es día de spa. Sabía que estaríamos a salvo. Necesitaba verte, no hay Maxwell McCoy y Erica Hurst. Es todo una fachada que se mantiene recreando. Soy un hombre de una sola mujer y necesito saber si esa mujer todavía me quiere. – me mira y me desinflo.   - Oh, Max. Estaba devastada el domingo. Las fotografías, la falta de comunicación, la inseguridad. Me convertí en una mujer que nunca pensé que sería. .   Se mueve al instante, llegando a ponerse de rodillas a mis pies. .   - Bella, no tienes nada sobre que estar insegura. Estoy loco por ti. Tenemos mucho que aprender el uno del otro, pero me siento mejor acerca de haber sacado esta mierda de Erica. Por favor, dame otra oportunidad.   - Está bien. – mi corazón guía mis palabras, no mi cabeza. .   La sonrisa en su rostro es como un golpe a mi alma. No me da la oportunidad de decir una palabra mientras su boca toma la mía y me tira hacia él. El beso es salvaje y caliente. Nuestras lenguas se enredan y pegan una con la otra. Nuestras bocas se fusionan juntas, respirando en el otro y tratando de compensar los cinco días. Suavemente nos lleva al suelo, acostándose parcialmente encima de mí. Mi cuerpo responde, envolviendo mis piernas alrededor de su cadera y jalándolo fuertemente.   Gime y sonrío en todo el beso, amando su reacción. Nos quedamos así por minutos, sumergidos en degustarnos a cada uno y manteniéndonos juntos cuando por fin tengo que alejarme en busca de aire.   Recargando mi frente contra la suya, miro sus ojos azules profundos que tienen el poder para poseerme. .   - ¿Qué hacemos ahora? .   Se mueve en mi contra, frotando su pene duro a lo largo de mi muslo. Pero en lugar de moverse de nuevo silba. .   - Empaquemos mi mierda y salgamos de aquí. Tengo algunos planes para nosotros hoy.   - ¿Empacar tus cosas para qué?   - Me quedaré contigo por un tiempo. No quiero volver aquí hasta que Erica se haya ido. Incluso entonces necesito hacer que cambien las cerraduras y tomar medidas de seguridad. .   El pánico se fija adentro y lo empujo. .   - ¿Quieres quedarte conmigo? .   Mi voz es más dura de lo que quería, pero estoy asustada. No he vivido con nadie desde la universidad. ¡Y no con un hombre!   El dolor llena su rostro, pero lo disfraza rápidamente. .   - No, creo que no. Eso sería demasiado presuntuoso de mi parte. Todavía quieres tomar las cosas con calma. Después de todo esto, no te puedo culpar. Iré a vivir al apartamento corporativo. No hay necesidad que te preocupes. .   Se desliza lejos de nuestra posición y va a su armario. Lo oigo empacar y cerrar maletas. Mi mente corre por una razón para rechazar su idea, pero nada sale. Me levanto rápidamente y entro en su armario donde pone las cosas en bolsas separadas. .   - ¿Max? – no me mira. Renunció, fue rechazado y me siento como una mierda. Me dijo uno de sus más profundos secretos y tuve remordimientos y me asusté. – Mírame. – le ruego. .   Lo hace lentamente, sin mostrar emoción alguna. Su mirada está en blanco. Un escalofrío recorre mi espina por la falta de calidez en sus ojos. .   - Soy una acaparadora de cama e insomne veces. Leo novelas románticas obscenas hasta altas horas de la noche. Bebo mi café con leche desnatada y un poco de edulcorante en la mañana. Mi teléfono suena a horas locas, pero no siempre lo respondo. Puedo beber al menos un vaso de vino cada noche antes de incluso pensar en la cena y me gustan por lo menos tres almohadas para mí. Mi amiga loca hasta más no poder tiene llave de mi casa. ¿Algo de eso te molesta? .   Su rostro se suaviza y se acerca a mí, levantándome para envolver mis piernas alrededor de su cintura. .   - Duermo desnudo y puedo conciliar el sueño en un instante. Leo The Wall Street Journal y revistas deportivas. Bebo mi café n***o, pero haré el tuyo como lo deseas. Mi teléfono siempre suena, pero no siempre respondo. Puedo beber whisky, pero tengo un nuevo amor por el vino. Puedo cocinar, por lo que siempre tendrás que preocuparte por ello. Quieres tres almohadas, muy bien, pero creo que encontrarás mi pecho mucho mejor. Me encargaré de Lace. Y lo más importante, nena, si me dejas entrar nuevamente, voy a cuidar de ti como ningún otro. Nunca, nunca tendrás la necesidad de dudar de mí otra vez. Decir que estoy loco por ti es un eufemismo. En el poco tiempo que nos conocemos, te has hecho un lugar en mi corazón. Sentimientos que nunca he sentido se han hecho cargo.   - Ven a quedarte conmigo. Al menos hasta que acomodes las cosas. – susurro contra sus labios e inhala.   - Juro por Dios que no te arrepentirás de esto, Bella, siento lo de la tormenta de mierda en este momento, pero tenías que saber la verdad. Y muy pronto sabrás todo. .   Asiento contra él, preguntándome qué otros secretos habrá escondido este hombre. Mis instintos me gritan que se lo pregunte y exija que me lo diga, pero mi mente dice que espere y le dé tiempo. Una puerta se cierra haciéndome saltar. .   - No te preocupes, es mi ama de llaves. – me deja y besa la punta de mi nariz. – Ya regreso. .   Sale de la habitación y una señora empieza a gritar hacia él. Me sorprende que le responda. Ella comienza a aventar algunas cosas a la basura y vuelve a un tono muy suave. .   - Mia, lo siento, ella se irá pronto. Después de hoy, tomarás el resto de la semana de descanso como remuneración. Te lo mereces. .   Hay silencio y él camina de nuevo a la habitación viéndose lejano. Cuando sus ojos se levantan a los míos, empiezan a brillar de emoción. .   - Vamos a salir de aquí, no queremos llegar tarde. – mueve su equipaje y toma la bolsa de ropa.   - Cariño, hay trabajo que hacer. No puedo tomarme el resto del día. .   Su rostro se calienta por mi primera expresión de cariño, pero luego se vuelve cómica. Las puntas de sus labios se pliegan y me pongo alerta. .   - Bella, Lace y Dana liberaron el resto del día. Vamos. – me besa en la mejilla y arrastra sus cosas fuera de su dormitorio. .   No tengo más remedio que seguirlo. Su ama de llaves apenas levanta la cabeza, pero veo su sonrisa. Ella grita algo de nuevo a Max y él ríe. Entonces nos dirigimos al ascensor. .   - ¿Qué te dijo ella? – pregunto.   - Que no lo arruine.   - No lo hizo.   - Oh sí, lo hizo. Y me dijo que me vería el sábado.   - ¿Qué hay el sábado?   - La cena de cumpleaños de mi hermano Mason. Mia trabaja para mi mamá y para mí. Ella y su familia estarán en la fiesta de este sábado.   - Eso es tan frío. Pero ¿qué pasa con el desorden? ¿Podrás decirle a tu madre acerca de la indignación de Erica?   - No importa. Lo haré. Mi mamá sabe la mierda que está pasando en mi vida, será un soplo de aire fresco el que te conozca. Dios sabe que ya hablé lo suficiente. .   Sus palabras envían una descarga a través de mí, de ninguna manera conoceré a su mamá. Demasiado pronto, demasiado. Ni siquiera nos hemos acostado juntos todavía. .   - Bella, te estás poniendo tensa. Este sábado vendrás a conocer a mi mamá. Es el cumpleaños de mi hermano mediano. Será casual y de perfil bajo. Lace puede venir si quiere.   - No, es demasiado pronto. Ni siquiera hemos salido realmente… - me detengo porque eso no es lo que quería decir.   - ¿Perdón? – interrumpe cuando se abre el ascensor. Las puertas se cierran mientras se acerca a mí, atrapándome contra la barandilla lateral. Aprieta un botón y suena la campana y luego se detiene. - ¿Qué no salimos? ¿Es eso lo que dijiste? Porque estoy a punto de ir vivir contigo durante unos días. Estoy loquísimo por ti. Vas a conocer a mi familia este fin de semana. Y muy pronto, planeo llegar a conocerte íntimamente.   - Hmmm. – racionalizo, tratando de soltarme.   - Hmmm, esa no es una respuesta, Bella. Sí es la respuesta. Estamos saliendo. Y estamos saliendo exclusivamente. ¿Me escuchas? Porque te lo juro, que eres la única mujer que veo cuando cierro los ojos. .   Antes que pueda responder, aprieta el mismo botón y descendemos de nuevo. Llevo su bolsa de ropa y él rueda su maleta en busca de un valet. .   - No aparqué. – la realización cruza su rostro.   - ¿Ibas a dejarme?   - ¿No lo sabía? Tuve que escuchar lo que tenías que decir. – le digo con cansancio.   - Gracias a Dios que me creíste. Ya es bastante malo que mi plan alternativo de convencerte de darme otra oportunidad me hubiera hecho aterrizar en la cárcel por acecho. No me gustaría despedir a todos los aparcacoches de este lugar por dejar que te alejaras. – me río y doblo mi brazo.   - ¿Vamos a mi auto?   - No, Bella, dame las llaves. Llevaré tu auto, lo cargaré y te seguiré en mi motocicleta en su lugar. Erica puede ponerse vengativa cuando vea el paquete de información del agente de bienes raíces que le envié esta mañana. Decirle que se mudaría fue bastante malo, pero ahora que vea la prueba, quiero mi motocicleta fuera de su alcance. .   La motocicleta suena a través de mi cabeza y aprieto los muslos. Se da cuenta y sonríe seductoramente. Inclinándose, susurra. .   - Cuando llegues a casa, necesitarás cambiarte Bella. Llevaremos la moto hoy. .   La idea de montar con él en la parte trasera de una moto me excita allá de lo posible.   Va a buscar mi auto y estoy viendo de nuevo ligeramente al tráfico. Una limusina se detiene y doy un paso atrás a las sombras del edificio, mirando a Erica salir. Es una mujer increíblemente hermosa. Es difícil creer que tiene un alto nivel de locura bajo la ropa de diseñador y el maquillaje perfecto. Frunce el ceño notablemente al portero cuando no le abre la puerta lo suficientemente rápido. Verla, en toda su gloria, me hace sentir más pena por Max.   Ver el nivel de devastación que puede causar cuando no se sale con la suya y lo que hará por su imagen pública, refuerza que es una gran bomba de tiempo. Max se detiene frente a mí y yo le hago señas para que se quede en el auto, poniendo a toda prisa sus cosas en el maletero. Él me mira confundido cuando me subo al asiento del copiloto. .   - Erica acaba de regresar. No sé que va a pasar si tu ama de llaves le dice que te fuiste. Mejor llegamos a tu motocicleta. – él asiente y conduce al final del bloque dando la vuelta en un garaje.   - Mia no le dirá nada, pero su pronto regreso me dice que recibió mi correo electrónico. Le expliqué que me iba y que tenía un límite de tiempo para elegir un lugar y mudarse. Saldré de aquí y te recogeré en tu casa. Conduce con cuidado. – besa mi mejilla brevemente y luego se va, corriendo a una escalera. .   Me arrastro sobre la consola y conduzco lejos.   Los acontecimientos de las últimas horas pasan a través de mi mente y necesito ayuda para procesarlo. Esta mañana desperté dolorida, con vergüenza y determinada a enviar a Maxwell McCoy de nuevo a la categoría de “solo asociado profesional”. Incluso si tenía la mejor explicación, nunca podría convencerme que su relación con Erica había terminado.   Pero después de ver su casa y la mirada de resignación en su rostro, tuve que escucharlo. Ahora, sus ropas están en mi maletero, y está en camino a mi casa y tenemos una cita esta tarde en la parte trasera de su moto. ¿Cómo diablos sucedió eso?   Uso mis manos libres y aprieto la marcación rápida de la oficina. Cuando Lace responde, chillo. .   - ¡No vas a creer lo que pasó esta mañana!   - Déjame adivinar… - dice riendo a través del teléfono. – Tu reunión fue en la casa de Max y tuviste que ver de primera mano que Erica Hurst es una perra loca. Te dijo la verdad, explicándote su terrible culpa y que constató que ella finalmente se tiene que ir. Ahora estás en camino a casa con sus cosas en tu auto.   - ¿Qué carajos? ¿Cómo sabes todo eso?   - Llamó a Dana con el último chisme, pero supe el resto ayer.   - ¿No pensaste en decírmelo por adelantado?   - Sí, pensé en ello, pero Dana me rogó que le diera la oportunidad que él se explicara. Si no sabía de ti en la siguiente media hora, iría a buscarte.   - Lace, esto podría haber ido muy diferente. ¿Dónde está tu lealtad?   - Contigo. Siempre contigo, pero a veces tengo que tomar decisiones en tu mejor interés. Esta fue una de esas veces. Dana quiere a Max y está muy preocupada por la situación en que se encuentra. Quiere verlo feliz y dijo que tú haces eso, Stella. Así que cedí para ver lo que sucedería. Parece que funcionó.   - Jesús, ¿en qué me he metido?   - Tal vez con una estatua de hombre de uno ochenta y cinco, de ojos azules, que está completamente loco por ti.   - Lace…   - Escucha, llamé a tus padres y les dije que teníamos un proyecto viniendo y que volverías a tu casa esta noche. Tu madre quiere que la llames y discutir las flores de la mesa de la cocina. Pero te compraré un par de días con la presentación antes de tener que responderle al pelotón de fusilamiento.   - Gracias. Ni siquiera había pensado en llamar a mamá y papá.   - Sé que tendrás una gran tarde, pero estaré allí a las seis y media. Quiero oír todo. Cada pequeño detalle.   - Está bien, pero es una historia de doble botella de vino. Es posible que desees planear pasar la noche.   - Ya veremos. Podría ser difícil, ya que es la primera noche en que tu novio vivirá contigo.   - ¡Lace! Cállate. Ya estoy un poco asustada.   - Es broma chica. Cálmate. Es tu momento para ser espectacular. – usa nuestra frase clave para calmarme. .   Cuando llego a la entrada de mi casa un par de minutos más tarde, una sensación de emoción me brota. ¿Cómo será tener acceso a Max toda la noche?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR