—¿No creen que la novia se esta demorando demasiado? — Joseph susurro al. oído de Richard. —Sino llega igual ya estamos casados— se encogió de hombros. —¿Y la vergüenza de quedar esperando en el altar de quien sería? — se mofo Joseph. Richard le lanzó una mirada amenazadora. —Deja de hablar pendejadas — gruño entre dientes David disimulando una sonrisa para que los invitados no se dieran cuenta de lo nerviosos que se encontraban los padrinos de boda. Richard, no se encontraba nervioso, estaba totalmente seguro de que la novia llegaría quisiera o no, ayer había hablado con ella en horas de la noche y no encontró en su conversión lago que le indicara que no llegaría. —Ella vendrá — los calmo—. Tyler, deja de moverte. La gente pensará que algo malo sucede— le regañó al más joven.

