La escoria de su tío estaba en New York, ese desgraciado se había movido rápido, dejando a Richard en una posición desventajosa. Él sabia que pronto volverían, pero no se esperaba que fuera en ese momento. Se dejó caer en su silla frustrado, eso cambiaba todos sus planes. Su celular empezó a sonar con insistencia. —¡Ese desgracia se atrevió a venir a la empresa! — gritó histérico Joseph al otro lado del teléfono. Lo que Richard menos quería era estresar a su amigo con el caso de la a basura de su tío. —Si, pues no te preocupes... lo maneje y no volverá— lo tranquilizó. —Te juro que como se cruce en mi camino lo mataré— vocifero. —Déjemelo, me contacaré con Jeison a ver cómo va la investigación— le informó. —Estoy nervioso, y nervioso tiendo a hacer locuras... si no hay prueba

