—Hoy mismo volveremos a Nueva York— le informó Anna a Richard—Quisiera quedarme más tiempo, pero no se puede. Solo fue una escapada de un día. Richard alzó la vista y la enfocó. Eran las cinco de la tarde, al final entre ambos habían sacado ocho peces, y se disponían a armar una fogata para asarlos, le sorprendió saber que su esposa sabia como preparar un buen pescado, ella le había dicho: si vas a pesar, debes saber que pescas y como se prepara. Él también tenía un pasatiempo, aparte de las motos tenía otro mucho más profundo que su amor por los motores. Se preguntó si Anna ers merecedora de confiarle su secreto, y si ella le gustaría compartir ese pasatiempo con él. Su esposa había empleado a hacerlo parte de su vida como tan sólo dos días de casados por la iglesia, a decir verdad ya

