Mikhail no pudo dar con Anna Western, según su abuela la mujer se encontraba en duelo y por ende no quería ver a nadie, lo cual él entendió, pero luego de un mes empezó a perder la paciencia que muchos alababan.
Esta chica tenía que ser hayada lo antes posibles.
Al cabo del día decidio comunicarse con los socios de la empresa, la junta directiva le propuso una reunión con él para llegar a un acuerdo, pero era necesaria la participación de la socia mayorista quien hasta el día de hoy no se había aparecido por su propia empresa. Lo cual, estaba causando estrés y preocupación a los directivos, aquello podría costarle la presidencia a Ana Western, pues los socios podrían elegir a otro candidato ya que la joven heredera no daba señales de vida. Aún si, se habían cuidado en salud y no habían hecho un escándalo manifestando que actualmente Industrias WesternTex no tenía quien la dirigiera. Si esto llegara a salir a la luz pública; las acciones bajarían drásticamente, y la empresa entraría en una crisis económica. Mikhial se preguntaba que estaba haciendo Anna Western ¿Acaso se equivocó de personas y esta no era más que una niñata inmadura? ¿O algo le había pasado? No tenía certeza de nada, pero iba a averiguarlo costara lo que costara.
Además, Richard no era un hombre dado a la paciencia, ni mucho menos le gustaba postergar por tanto tiempo un asunto, esa misma mañana lo había contactado y exigido una respuesta. Mikhail, se lo había safado con rapidez especulando que ella aún estaba en duelo y este no terminaría por el momento. Para su sorpresa Richard no insistió.
Él, muy bien que podría usar su otro As bajo la manga, pero esto no sucederias hasta que hubiese agotado todos sus recursos, por otro lado otra extraña propuesta había llegado a su oficina. Aunque Zoé era quien lideraba el proyecto, a Mikhial era quien llegaban las solicitudes.
Casando millonarios, era al principio una mera excusa para acercarse a Zoé, y ella desesperada por encontrar un escondite lo acepto, en él ella había visto un salva vidad, alguien con dinero y posición, a quien no podrían a****r tan fácilmente. Su esposa en ese entonces huía de su ex marido, un mafioso que le hizo mucho daño, pero zoe no contaba con que a este no le importaría nada con tal de tenerla otra vez.
Nunca se imagino que el proyecto iría viento en popa y les estaba llendo bien, la rentabilidad era bastante. Le había cogido cariño, pero no le dedicaba todo el tiempo disponible, seguía siendo el vicepresidente de Wolton industrias, una empresa de tamaño mundial, que se dedicaban a la compra y venta de acciones, y empresas. También eran inversores de pequeñas, medianas ý grandes empresas. Su padre es quien actualmente era el presentante de la compañía, pero este últimamente le dejaba todo el trabajo a él.
Suspirando, quiso llamar a su esposa, pero no quería molestarla. Ya le cantaba poco por dar a luz. No sabía el interés que Valentin tenía sobre un acuerdo marital entre Ana Western y Richard Williams. No le gustaba, no confiaba en él ni en nadie que viniera de su prole.

Anna Western, entro a la cocina de su casa aún vestida con su pijama. No había dormido nada, las noches se le hacían completamente largas y ni siquiera en el día podía reconciliar el sueño, cada vez que dormía las pesadillas la inundaban.
Abrió el frigorífico y se sirvió un vaso de sumo de naranja, miro por la ventana que daba al jardín t*****o y vio a su hermana con un libro entre las manos sentada en la banca que se encontraba de bajo del árbol de sause. Abby, últimamente no hablaba con nadie ni se encontraba con nadie, parecía un fantasma en la casa, eso la preocupó. Su hermana siempre había sido chispeante y alegre, pero bueno. Que le sorprendía, ambas se habían quedado prácticamente sin familia, una pérdida tras otra. Cada quien se había sumido en su propio dolor como mejor le pareció.
Ahora solo se tenían las tres y a la vez no se tenían ninguna. No era que se llevaran bien, después de todo. La relación con su hermana no era la más cercana que digamos.
Entonces recordó el día en que se leyó el testamento y la ira la envolvió.
Habían estado en el despacho que era ocupado por su padre y posteriormente por su hermano.
Los presentes eran su Abuela Amara, su hermana Abby y dos desconocido que jamás en su vida había visto. Los abogados hicieron las debidas presentaciones. Los dos extraños eran Valentin Bianchi y Paolo Fiore, dos italianos socios de su hermano.
Valentín, era guapo, alto de fisionomía aristrocatra, cabello rubio ceniza, ojos claros y mirada expresiva. En cambio el otro, era un poco más serio, guapo, pero bastante diferente; cabello n***o, piel blanca y ojos oscuros.
-- Un gusto, no me lo esperaba, pero creo que hay una buena razón para esto-- comento Anna con cordialidad.
-- Señorita, Western. Créame soy el más interesado en saber porqué se me ha citado a esta lectura de un testamento con el cual no tengo que ver nada.
-- Ya lo sabremos, señor Bianchi-- respondió a su vez con una sonrisa.
Lo cierto es que estaba muerta de miedo, no quería ni imaginarse lo que decia aquel testamento. Noto que los abogados abrían un maletín.
-- Procederemos a realizar un llamado de lista, para reafirmar que se encuentren las personas citas a la lectura del testamento.
Todos en el lugar respondieron afirmativamente cuando se les fue mencionado su nombre.
-- Ya estando los implicados, procederé a la lectura.-- les les mostro un sobre sellado, los presente revisaron minuciosamente el sobre y la firma sobre el, afirmando que era la firma de su hermano-- El señor Antonio Wester, realizó este testamento a penas enterarse que se encontraba enfermo del corazón, se afirma que esta en sus facultades mentales cuando lo redactó. Aquí está escrito lo siguiente;
》 Como cabeza de la familia Wester e hijo ilesitomo de Alfredo Western, a mi, a quien se me fue dejada toda la fortuna Wester, ya que. En su momento, mi padre no había redactado un testamento, redacto lo siguineye;
Quisiera disculparme primeramente con mis hermanas, por dejarlas sin previo a viso, por no comentarle sobre mi problema del corazón. Se que no fuimos los más unidos y después de la muerte de nuestro padre no tuve tiempo de pasarla en familia, por lo que ahora me arrepiento, pero durante unos meses busque la manera de dejar todo en regla. No sé cuánto tiempo pasó desde que redacte este testamento. Les pido perdón. Mis hermosas hermanas, las amo com todo mi corazón, ustedes para mi lo eran todo.
Mi preciosa Abby, mi niña hermosa, no sabes cuanto te voy a extrañar. Eras esa hija que siempre quise tener. Te amo. Y tu, mi querida hermanita con trastorno de personalidad. Ahora mismo estoy riendo de solo acordarme de todo lo que haz hecho. Siempre estuve orgulloso de ti y nunca me metí en tu vida, pero nunca de deje sola, siempre fui tus ojos en la espalda. Ahora, te pido perdón y espero que me lo des, después de que se lea la repartición de bienes. No olvides que te amo y todo lo que hago es por el bien de ustedes.
Llegados a ese punto Anna se puso nerviosa. Muy nerviosa.
》Abu, oh, abuela. No te preocupes, yo se que ese mal carácter tuyo es solo un mecanismo de autodefensa. Dejando de todo ese enojo hay un corazón resentido y enojado con la vida, no te preocupes, te pido que seas feliz y cuides de tus nietas que son lo único que te queda en este mundo. También te amo.
Y como ya sabía que en cualquier no mento iba a morir, por eso mismo no me preocupé en buscar otra esposa o dejar un hijo huérfano. Ya bastante dolor les dejo a ustedes, mi única familia.
Se preguntaran quienes son estos dos hombres que se encuentran con ustedes, Valentin y Paolo son dos viejos amigos a los cuales le solicite ayuda, más bien le recordé el pago de una deuda. Les agradezco su presencia, si es que están allí, sino, pues lo siento.
Para mi abuela, Amara Sphitia viuda de Western; le dejo la casa que tanto ama y fue del abuelo, esa que están en Virginia del norte, le dejo también el ingreso de las finanzas de la inmobiliaria de la familia InmuWestern, además de eso una pensión adicional a la que actualmente recibe. También le dejo el Spa que se encuentra en el centro de New York. Espero que con esto tus gasto nunca falten.
Para mi hermana pequeña, Abby Western. Le dejo un 2%de las acciones de la empresa familiar, además, le dejo un capital para que pueda montar su negocio de calzados, por eso mismo te dejo las acciones que tenamos en Todas las empresas de modas. Confío en ti y se que llegarás lejos.
Pero todo esto será administrado por nuestra hermana Anna Western hasta que tu misma puedas hacerte responsable, para ello mi abogado de confianza y mi muy amigo Valentino deberán dar el visto bueno.
Ana, querida y agridulce Ana. Quizás siempre te sentiste como un pajarito enjaulado y encontraste libertad donde menos de lo esperaste, perdóname por amarrar tus alas nuevamente.
Para que Abby y mi abuela Amara reciban todo lo mencionado. Anna. Tendrá que sujetarse a varias reglas;
1. Tomar la presidencia de Industrias WesternTex; como se que la directiva pondrá prometas he diseñado varias estrategias.
2. Valentino se encargará de buscarte un esposo acorde y que sea aceptado por la junta directiva, más que la junto que sea aceptado por él y Paolo...
-- ¡¿Que?! ¡No!-- grito más que furiosa, se secó las lágrimas de la cara con rabia dejando caer la máscara de tranquilidad que minutos antes había tenido --¡Ni en mos más peores pesadillas! ¿Que se cree?
-- Señorita, Western. Calmarse-- la tranquilizo el abogado conociendo su carácter tranquilo
-- ¡Ni un cuerno!¿ Que me calme? ¿Esta usted loco? Vaya circo es esta familia ¡Me largo de aquí!-- todos la miraron sorprendidos. Ana sin prestarles atención había salido de la casa sin aún ser terminado de leer el testamento, por eso no se enteró de lo que decía más abajo.
Y hoy, había regresado a su casa solo por que sus cuentas habían sido bloqueadas, eso no eran lo que le preocupaba lo que la tenía devuelta era la extraña razón que llegó a la casa donde se encontraba. Pero de algo estaba muy segura. Ella jamás se casaría con alguien sin conocerlo o estar enamorada.
Salió de la casa y fue directamente con su hermana, quizás Abby la odiaba y no la culpaba por eso.
-- Hola-- saludo con voz suave como si se acercara aún animalito furioso.
-- ¿Hola? ... bien, hola -- mascullo son apartar la mirada del libro.
-- ¿Que lees?
-- Letras.
--Ah, que bien. Me alegra -- durante unos minutos ninguna dijo nada. Hasta que Abby no lo soporto más.
--¿Que quieres?-- espeto molesta.
-- Hablar y disculparme por haber desaparecido.
-- Solo regresaste por que te bloquearon las cuentas, a nosotras también, seguimos vivas gracias a la pensión de la abuela que no tiene nada que ver con lo de nuestro hermano. Así que ¿qué quieres? ¿Sabes que el testamento no se terminó de leer por tu culpa?
-- No me culpes por no querer casarme.
-- No te culpo por eso, Anna. Nadie quiere casarse sin amor y a la fuerza, pero no esperaste ¿Acaso no conoces a nuestro hermano? Detrás de todo tiene que haber algo. Por una sola vez en tu vida deja de pensar solo en ti.
-- ¡No pienso solo en mi! -- se defendió.
-- ¿A no? No pensante que al salir así y huir de tus responsabilidades traerían consecuencias para nosotras? Mi abuela una anciana de setenta años y yo una niña de Quince ¡Que hace una semana no va a la escuela porque no se pago la colegiatura!-- le grito esto último.
-- ¿Abuela no la pagó?
--¿ Y qué va a saber la abuela de eso? Se supone que quien tenga mi custodia lo hace, ella apenas y se entero.
Ana suspiro.
-- No pienso solo en mi, toda mi vida he sido lo que mis padres han querido, soy esa hija perfecta para mostrar
-- ¿Y eso a mi qué? Deja de lamentarte solo por ti, los demás también tenemos problemas -- lanzo el libro en la banca y se levanto dejándola sola.
Ana se preguntó desde cuando las cosas comenzaron a ir mal. No quería ser nuevamente la niña rica perfecta delante de nadie, eso ya la estaba cansado, pero su hermana tenía razón, estaba siendo egoísta y poniéndose ella sobre los demás quienes la necesitaban. Decidio llamar a los abogados para que se hiciera nuevamente una lectura del testamento.