El olor a café inundaba sus fosas nasales y le encantaba, aún más le agradaba tener a su lado alguien que sujetaba su mano y la acariciaba transmitiéndole tranquilidad. —Pero todo va a estar bien — Dijo Damián —, ya vas a ver que no será tan difícil como aparenta, y si lo es, estás muy bien preparada para enfrentarlo. Linav se encogió de hombros y luego colocó su cabeza sobre el hombro de su acompañante. Ella tenía un examen que la preocupaba bastante, tal profesor la llevaba loca y era extremadamente exigente. Sin embargo, tenerlo a él a su lado la hacía tranquilizarse. —Podría ser, si tan solo me dejaras estudiar más — bromeó. —¿Yo? Solo te veo cada dos días, puedes estudiar en ese transcurso de tiempo — se defendió. Linav lo miró con la boca abierta y los ojos entrecerrados. —Ere

