―¿De verdad crees que venir de uniforme facilitó el traslado de mis tierras a tierras polacas? ―preguntó Alemania, quien se encontraba a un lado de ONU junto con Otto, su fiel perro, todos frente a la puerta de la curiosa cabaña de un país en particular; Polonia. ―Hacer papeleo con ropa informal entre dos territorios tan polémicos históricamente es casi como un infierno ―dijo la organización a modo de respuesta―. ¿Estás nervioso o algo así? ―No ―mintió―, ¿por que habría yo de estar nervioso? ―cuestionó el alemán con una (falsa) mueca de aburrimiento a la vez que metía ambas manos en los bolsillos de su pantalón. ―No lo sé, es que desde que pasamos la frontera has estado usando a tu pobre animal como perro de terapia ―comentó ONU reacomodándose la chaqueta de seguridad. ―Eso es porque O

