En una pequeña gasolinera local, un auto de color n***o se detuvo a un lado de la bomba y de este (como si nada), bajó un chico de buena estatura usando una chaqueta acolchada de seguridad. —Hmm —soltó ONU apoyando uno de sus brazos sobre la puerta abierta del conductor—. Oigan, tengo que comprar algo, ¿alguno de ustedes puede llenar el tanque mientras voy a buscar lo que necesito? —le preguntó a los 5 chicos que se encontraban dentro del auto. El grupo de países se mantuvo en silencio a la vez que veían a ONU como una especie de asesino serial con doble moral. —Yo lo hago —se atrevió a decir Uruguay ofreciéndose para la tarea mientras abría la puerta y se bajaba del auto—, ¿te vas a tardar mucho? —preguntó. —No. Vuelvo en un segundo —contestó el hombre quitando las llaves del tablero

