—De todos los chicos tú eres el único que me creyó cuando pensé que serías el último en hacerlo —dijo Rusia en dirección a Estados Unidos; el ruso y USA se encontraban a solas en la habitación del más alto, pues, luego de que Rusia asegurara haber escuchado a alguien (que pareció ser una orden dirigida a su padre), todos habían dudado de ello. México queriendo controlar la situación había soltado un «creo que todos deberíamos descansar del tema», era obvio que este creía que la mitad del grupo estaba demasiado paranoico. Rusia aceptó cabizbajo, más sin embargo, el estadounidense se había negado a dejarle solo. Entonces... ahí estaban, sentados uno al lado del otro sobre el colchón, distanciados uno del otro por la incomodidad que causaban los hechos. —Te agradezco por creerme, pero lo q

