Capítulo 2: Loba desesperante

1363 Palabras
POV Zadkiel: Esta maldita chica está jodidamente loca. Me mira con esa expresión de desafío y me enoja tanto como me excita. Algo que nunca, jodidamente nunca, voy a admitir. Toda su vida me ha provocado, y yo también a ella. Pero nunca había dicho esto. Incluso su hermano está sorprendido. —¡Diosa! —digo mirando hacia el cielo—. ¿Cómo eres tan jodidamente tonta? —escupo. Me mira ofendida mientras me fulmina con la mirada. —¿Yo tonta? ¿Acaso no eres tú el que viene a perseguirme? —espeta—. ¿Te bloquee el pene con Av? —Nyra, esa boca —la reprende su hermano. Nyra mueve las manos como si estuviera cansada de nosotros. —¡Ah, me largo! —¡No te he dado permiso para irte! —le grito. Me levanta el dedo del medio sin dejar de caminar. Aprieto la mandíbula furioso. —Algún día va a lograr que la ejecute —digo entre dientes. —Hey, tendrás que matarme a mí también —dice Rylan en su defensa. —¡Pero es que dile de una puta vez que deje de desafiarme! —espeto. Me giro para volver a la casa de la manada junto con Rylan. No solo es mi guardia personal, sino también mi amigo. Y para más remate, el hermano de ese demonio. —Nadie le dice a Nyra qué hacer. Lo sabes bien —dice él—. Además, llevan años en esta dinámica. ¿Por qué te sorprendes? —Es una desobediente —digo entre dientes—. Deberían tus padres enseñarla a comportarse. Rylan se ríe y yo lo miro. —¿Qué mierda es tan gracioso? —inquiero. —Nada —mueve la cabeza. Caminamos en silencio hasta la casa. Prefiero decirle casa, ya que cuando éramos niños Nyra se la pasaba diciendo que yo vivía como una reina en mi castillo. Por supuesto que tenemos un castillo. Somos la maldita realeza. Voy a ser rey, y ella no es nada. Simplemente una loba cualquiera. —Se viene la fiesta de parejas —me recuerda Rylan—. ¿Crees que encontrarás a tu pareja? Me encojo de hombros. —No lo sé, pero si es alguien que no venga de líneas alfas, voy a rechazar —digo. —¿Por qué? —pregunta confundido. Me detengo y lo miro. —Mira, hermano. No quiero ofenderte, eres importante para mí y aprecio mucho a tus padres —le digo sinceramente—. Pero no puedo estar con una loba de baja categoría, sabes que debemos mantener un linaje fuerte y solo los alfas son fuertes. —Mmm, lo entiendo —dice, aunque de todas formas no parece muy convencido. Era sabido que para que una estirpe se mantuviera fuerte, la pareja también debía serlo. Nosotros somos la cabeza de todas las manadas. Debemos ser los más fuertes. A lo largo de los años, muchos han querido derrocarnos y tomar nuestro lugar, pero la Diosa de la luna nos ha bendecido con habilidades diferentes a todos los demás. Lyra era el mejor ejemplo. La loba más fuerte de todas las manadas, con una habilidad capaz de matar a todo un ejército con solo un pensamiento. Hasta el momento, ninguno de la línea real ha tenido ese poder. Pero la única forma de volver a tenerlo y volvernos intocables, es seguir manteniendo una estirpe fuerte. En esta fiesta que se hace todos los años, nos toca participar a todos los que hemos cumplido los veinte años y a los que en años anteriores no han encontrado a sus parejas. Sinceramente, espero encontrar mi pareja en la fiesta. Me da un dolor de cabeza tener que ir a las otras para socializar con personas con las que no me interesa estar. —Qué la Diosa de la luna ayude a ese pobre lobo que sea pareja de tu hermana —digo riendo. Rylan pone los ojos en blanco. —Mi hermana tiene un gran corazón, es inteligente y hermosa —la defiende—. Que tú y ella se llevan mal, no te hace ciego. —No tiene ninguna habilidad —digo lo obvio—. Es la única en esta manada que no tiene una. —La tendrá —dice firmemente, como si lo creyera—. De todos modos, eso no la hace menos que cualquiera aquí. Pongo los ojos en blanco. —Pasas demasiado tiempo con ella —bufo. Ahora es Rylan quien pone los ojos en blanco. —Será porque es mi hermana. Seguimos caminando, conversando de cualquier cosa. Hasta que se me viene una idea a la cabeza. —¿Tu hermana tiene un lobo? —pregunto—. Es que nunca la he visto convertirse. —Sí, es de color café claro —dice rápidamente. Lo veo de reojo tragar saliva. ¿Me está mintiendo? Bueno, no tiene razón, ya que hace muchos años que dejó de desterrarse a los lobos que no tenían uno. Se les consideraba débiles, y un estorbo. No eran dignos. Si la Diosa de la luna no los había bendecido con lo que nos hace nosotros, nosotros tampoco. Pero evolucionamos, y ya no se hace eso. —Ah —murmuro. Es cierto que nunca la he visto en su forma de lobo. Aunque es una excelente luchadora cuerpo a cuerpo. De las mejores en la manada, aunque me cueste admitirlo. Al llegar al palacio, saludo con la cabeza a los guardias que nos vamos encontrando. Todos hacen una reverencia cuando me ven. Las puertas se abren, y en medio de la sala está mi madre viendo todo el tema de la fiesta que será en dos noches. Ella siempre prepara todo con anticipación. —¡Zadkiel! —dice cuando me ve—. ¡Rylan! —lo saluda. Agarra mi rostro en sus manos y me besa ambas mejillas. A Rylan le da un golpecito en la mejilla. —¿Cómo está tu hermosa hermana? —le pregunta a él. Pongo los ojos en blanco—. ¿Está preparada para la fiesta de parejas? —Ya sabe cómo es Nyra, majestad —se encoge de hombros—. Ni siquiera ha visto un vestido. Mi madre se ríe encantada. No sé cómo puede gustarle tanto esa demonio. Esa abominación de la naturaleza. No sé cómo Rylan pudo aguantar nueve meses en el vientre de su madre. Seguro que yo me habría ahorcado con el cordón umbilical. —En la mañana me la encontré en la ciudad y le pedí que viniera mañana para ayudarme —dice ella y yo suspiro de tener que verla otra vez—. Ya sabes que tiene talento para las decoraciones. Rylan asiente con orgullo. —Le tendré algunos vestidos para que se pruebe. Seguro que mañana no tendrá uno —se ríe mi madre—. El hombre que sea su pareja será afortunado. —Lo será —concede Rylan. —Lo dudo —murmuro en voz baja, pero mi madre me da una mirada. —Bueno, querido. Te dejo —me dio unas palmaditas en el pecho y se fue para volver con las doncellas y seguir ordenando todo. Moví la cabeza y me encaminé hacia mi habitación. Nyra no solo me había bloqueado la polla, sino que también me había puesto jodidamente de mal humor. Me enferma que mis padres la tengan en tan alta estima. Eso solo hace que me refriegue el hecho de que la adoran. Y no lo entiendo, en serio, es tan exasperante. —Tu hermana me dio dolor de cabeza —le digo a Rylan—. Voy a dormir un rato. Me masajeo las sienes sintiendo una punzada. Me estresa la fiesta, porque todos mis antepasados encontraron a su pareja en la primera, si yo no lo hago… bueno no pasará nada, pero no quiero ser el diferente. No quiero ser el que no ha encontrado su pareja. Debe haber alguna loba fuerte en todo el reino y en las otras manadas, que sea mi pareja. Solo espero que todo salga bien, porque odio cuando las cosas salen mal.
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