Salvador Maximiliano, no me lo dijo, pero no era necesario que lo hiciera, yo podía sentir su dolor y su angustia, al no saber nada de su mujer y de sus hijos, nuestra conexión era más fuerte que nunca, yo no lo sabía, pero cuando dijo que no había nada de mí, que él no supiera, entendí que uno de sus poderes, era ver más allá de lo evidente y con mayor razón, podía saber todo de mí, sin que yo se lo dijera. Mi corazón se sintió aliviado, eso quería decir que el secreto que yo creía guardarle, él lo sabía, y no había hecho nada para confrontarme, y quizá, él no lo aprobaba, pero lo entendía y comprendía mis razones para hacerlo, después de todo, nuestra naturaleza no era para nada convencional y las prácticas de nuestros ancestros, iban más allá de lo comprensible por la humanidad modern

