Miranda He viajado por todos los continentes, rastreando evidencias para demostrar al mundo, la grandeza de la civilización Maya, he leído los glifos una y otra vez buscando errores, y corrigiéndolos, interpretándolos de una y otra forma para tratar de comprobar que mis teorías eran reales. Ese extraño centro ceremonial donde conocí a Maximiliano, me abrió las puertas hacia un mundo fantástico, he leído muchas leyendas, la mitología Maya es fascinante, pero las metáforas algunas veces son incomprensibles, tuvieron que pasar muchos años, a que yo tuviera la oportunidad de estudiar el códice de Dresde para entender, que todo lo que había en las inscripciones, era real, el dios Jaguar, al que le rendían culto las comunidades mayas, que había tenido el privilegio de conocer, realmente, había

