Capítulo 22. Encuentro cercano con una ARMY.

3142 Palabras
Anya. –¿Sabes que es lo más raro de esta situación? –preguntó Yazmin de repente, mientras esperábamos que pasará el transporte hacia su casa, en la parada cercana de la universidad. –¿Qué cosa? –pregunté, frunciéndole el ceño, preparándome a sus extrañas preguntas que suele hacer. –Que conozcas en persona a tu grupo favorito, que resulta ser demasiado conocido, y por supuesto, no olvidemos el hombre fornido que parece acompañarte a casi todas partes, es como tu sombra –contestó. Me eché a reír ante su respuesta, escuchando el sonido característico de cuando te toman una fotografía, cosa que ha pasado los últimos dos días, desde que se dio a conocer mi identidad y todo eso. Es muy loco tener que dar autógrafos, fotos y sonrisas, pero es uno de los precios de la aparente fama que me han otorgado desde que decidí entrar en este proyecto. –Locuras de la vida Yaz, locuras de la vida –suspiré, como si quisiera englobar toda la locura nueva de mi vida en esa simple frase. –Ahora estas volviéndote famosa, aunque no sé si quieras meterte a ese mundo cuando parece que no hay privacidad y tú odias que se metan en tu vida. –Lo sé muy bien Yaz, pero tengo muy buenas razones para arriesgarme esta vez. –Ya me imagino cuáles son tus razones –murmuró, sonriéndome un poco –. Estoy orgullosa de que hayas recapacitado. –Gracias, le daré tus felicitaciones. –Está bien. Ya me voy, ya viene mi transporte te veré el viernes. –Claro, cuídate –me despedí, observándola subir a su transporte, para luego, alejarse del lugar. –¿Lista para irnos, señorita Anya? –me preguntó el guardaespaldas que me ha estado cuidando. –Claro, podemos irnos, Jon –le contesté, caminando a su lado hacia la camioneta en donde estábamos movilizándonos, de ese modo, estaré más segura, según sus palabras. Algunas ARMYS me saludaron y pidieron fotos, cosa que cumplí aun cuando estaba muy cansada, pero es parte de lo que viviré cada día, así que me tendré que acostumbrar Al llegar al hotel, observe a mas ARMYs en la entrada, así que las saludé de manera amable, entrando al interior para ir a la habitación donde estaban los chicos. –¡Hola! ¡Ya llegué! –grité mientras dejaba mis cosas en el recibidor. –¡Anya! ¡Qué bueno que llegas! ¡Ya estábamos a punto de llamarte! –me saludó Taehyung, dándome un muy entusiasta abrazo. –¿Qué sucede? ¿Por qué soy tan requerida hoy? –Debido a las muchas reproducciones que hemos tenido, queremos ir a algún lugar a bailar y festejar –me dijo Hoseok, que estaba comiendo ramen. –Oh, aquí hay demasiados lugares, pero conozco uno bueno, solía ir de vez en cuando –sugerí, recordándolo al instante con una sonrisa. –¿Podemos ir hoy? –preguntó Jimin, haciendo un puchero con sus bonitos labios. –Bueno, mañana no tengo que ir al servicio ni a la escuela, supongo que puedo desvelarme. –¡Sí! ¡Vamos a hablar con tu mamá ahora mismo! –exclamó Jin, levantándose del sofá. –Llámala a su celular, ahora no está en casa –le avisé, sacando mi celular para que la llamará desde ahí –. ¿Dónde está JungKook? –En su habitación –respondió Hoseok de manera distraída. Asentí, aun cuando no podía verme, caminando hacia su habitación. En el camino escuché algunas voces que supongo eran Namjoon y Yoongi, ignorándolas hasta llegar a la habitación donde estaba JungKook, tocando la puerta para pedirle permiso de pasar. –¡Esta abierto! –gritó, dándome el permiso que necesitaba para pasar y encontrarlo en pijama, descalzo y con una laptop encima de sus piernas, sentado sobre su cama. –¿Qué estás haciendo? –pregunté, cerrando la puerta detrás de mí, dirigiéndome hacia donde estaba. –Veía los comentarios de las ARMYs –contestó, cerrando la laptop y dejándola en una mesa de noche. –¿Y qué tal?         –Son excelentes, nunca las vi tan emocionadas. –Compréndelas, no es común que una chica latina este con ustedes colaborando –mencioné, intentando sentarse a un lado de la cama, pero él fue más rápido, tomándome de la cintura, para quedar casi sentada en su regazo –. ¿Y eso? –pregunté, colocando mis manos en su pecho, para poner algo de distancia. –Me gusta tenerte cerca –murmuró en voz baja, acercándose más a mi rostro. –¿Qué tan cerca? –Lo más cerca que pueda –susurró, besándome de modo suave y lento. Sus manos rodearon mejor mi cintura, ocasionando que la distancia fuera menor. Me besaba de manera lenta, pero esa lentitud no quitaba ni un poco de intensidad a sus movimientos. Mis manos subieron a su nuca, jugueteando con su cabello, sintiendo como mordía de manera juguetona y suave mi labio inferior, tomándome por sorpresa. La mordida no dolía, sólo hacía que se encendiera un deseo dentro de mi bastante intenso, quería pedirle que jamás se detuviera, incluso que me mordiera más fuerte. Sus manos se movieron de manera perezosa por mi espalda, haciéndome estremecer por la calidez en ella, podía sentirla a pesar de la blusa que usaba, era algo que no sabía que podía emocionarme tanto. No me pregunten cómo sucedió, pero JungKook hizo que mi espalda chocara con la suavidad del colchón, quedando encima de mí. Sin dejar de besarnos, aproveché para bajar mis manos a su abdomen, y no, no estaban encima de su camiseta, estaba tocándolo debajo de ella. Si creen que se veía bueno en fotos y videos, déjenme decirles que sentirlos es la puta gloria. Su abdomen estaba bien marcado por esas duras tabletas que no podía dejar de acariciar, incluso arañé las líneas de estas, ocasionando que se tensará y jadeará, dándome la oportunidad de respirar, para inmediatamente, morder su labio superior, deleitándome de la suavidad de este, pasando mi lengua para calmar el ardor que de seguro dejé. Mis piernas estaban a cada lado de sus caderas y mis manos seguían arañando, escuchando un gemido ahogado, haciéndome rodear sus caderas con mis piernas. Pude sentir lo emocionado que estaba por la situación, provocándome mucho más. Sus labios bajaron a mi cuello, dando ligeros besos y mordidas que me estaban enloqueciendo lentamente. –Ju… JungKook… de… detente –le pedí en jadeos, apreciando mucho el hecho de que se detuvo, apenas se lo dije. –Lo siento… me deje llevar –se disculpó entre jadeos. –Tranquilo, no me estoy quejando –lo calmé, tomando ambos lados de su rostro para mirarlo, observando sus mejillas sonrojadas, cabello revuelto y labios hinchados, además de esa mirada oscurecida de pasión –. Recordé que afuera tenemos a seis chicos que no conocen el concepto de privacidad, no me gustaría pasar por algo vergonzoso. –Tienes razón, olvide que ellos estaban aquí –confesó con una sonrisa, dejándose caer a mi lado, recargando la cabeza en mi vientre, abrazándome por las caderas. –¿Esa es una manera formal de decirme que te pierdes en mis besos? –Exacto eso, nena –afirmó, haciéndome reír, mientras le acariciaba el cabello de modo suave –. ¿Ya te dijeron nuestros planes? –Sí, deben estar pidiéndole permiso a mi mamá en este instante. –¿Crees que te deje ir? –Tal vez, después de lo que sucedió, está un poco tensa. –¿Cómo no estarlo? No sabemos lo que él quiere de ti. –Supongo que hay que esperar –suspiré, escuchando la puerta abrirse de un golpe. Qué bueno que dejamos de estar de cariñosos, o todo hubiera sido muy incómodo. –¡Lo logramos! ¡Hoy vamos a salir! –gritó Hoseok lanzándose a la cama y besando de manera repetida mi mejilla. –Calma campeón, relájate un momento –pedí alejándolo un poco, sintiendo el agarre de JungKook en mis caderas más fuerte. Celoso. –Prepárate Anya, porque hoy vamos a salir –me avisó Jimin, quien estaba del otro lado de la cama. –Me disculparía por interrumpirlos, pero estoy muy emocionado –apenas se disculpó Hoseok. –Lo noté –rodé los ojos, incorporándome un poco –. Debo ir a mi casa por ropa para la ocasión. –Nada de eso –me detuvo Jin, quien estaba en la puerta –. Vamos a ir a comprar ropa. –No –siseé, frunciéndole el ceño. –Claro que sí –me contrarió, dándome una sonrisa. Tragué saliva dificultosamente. Puedo decir con seguridad que odio comprar ropa, me aburró demasiado, sin embargo, sabía que de negarme ellos serían capaces de llevarme a rastras, así que sólo suspiré, dejándome llevar, porque de ningún modo iba a pasar por esa vergüenza frente a la demás gente. ♫♫♫♫♫ –¿Ya nos vamos? Ya me aburrí –le pedí a JungKook, que revisaba lo que parecían unos vestidos. –Anya, acabamos de llegar hace cinco minutos –me recordó con una sonrisa tierna. –¿Y? Ya me aburrí –fue mi excusa, haciéndolo reír. –Pues ayúdame a buscar algo. –Prefiero ir a comer. –No puedes comer todo el tiempo. –Claro que puedo, mi metabolismo me lo permite –declaré orgullosa, palmeando mi estómago. JungKook siguió riendo, dando vuelta para ver otra sección. –Eh… disculpa –me llamó una voz femenina en español, haciéndome girar. –¿Si? ¿En qué puedo ayudarte? –le pregunté, mirándola de frente. –Yo… es que… ¿ese de ahí no es JungKook de BTS? –pregunto tímida y ansiosa, haciéndome sonreír. –Sí, es él. –Oh, por Dios… no me lo creo –murmuró, cubriendo su boca con una mano, caminando hacia atrás. Preocupada por su inesperada reacción, la tomé con suavidad del brazo, no vaya a ser que se caiga y se lastime. Cuando uno está en modo fan pasan muchas cosas locas, así que mejor prevenir que lamentar. –Cuidado, no vayas a caerte –señalé, ayudándola a estabilizarse. –¿Qué sucede? –escuché a JungKook preguntar, observándolo asomarse al mover unos vestidos. –Creo que encontré a una ARMY –le respondí en un susurro, soltando a la chica. –Oh, que genial –aplaudió emocionado, viniendo hacia nosotras –. Hola, es un placer conocerte, soy Jeon JungKook –se presentó en español. –¿Sabes hablar español? –preguntó la chica emocionada. –Eh… ¿Qué dijo? –preguntó JungKook en un susurro. –Que si hablas español. –Oh… ah… un poco –respondió dudoso. –Yo… no puedo creer que de verdad seas tú –murmuró ella, mirándolo con ojos húmedos y brillosos –. En serio te admiro, te amo como no tienes idea y el verte aquí hoy, pensando que jamás podría tenerte frente a mí… N-no sé cómo expresar mi emoción… yo… yo… –finalmente la chica no pudo más y se echó a llorar, supongo que es un mar de emociones ahora. JungKook sonrió levemente, tomando una de las manos de la chica, mientras limpiaba sus lágrimas con la otra de una manera tierna, haciéndome a un lado para no inmiscuirme en un momento especial y mágico que era sólo de los dos, pero que podía ver de manera perfecta frente a mí. –No llores, hoy por fin nos hemos conocido, hoy estamos juntos y aun cuando estas llorando de felicidad, no quiero que esas lágrimas opaquen este día tan especial para nosotros –le habló tiernamente –. Gracias por amarme tanto, te prometo que jamás te decepcionaré y te amaré con la misma fuerza con la que tú me estas amando ahora –aseguró. A pesar de lo dudosa de su voz al hablar en español, idioma que aún no perfecciona, pero que lo intenta, la chica se abalanzó sobre él, abrazándolo mientras seguía llorando. JungKook me miró nervioso, como si no supiera que hacer, así que lo inste a consolarla, por lo que le dio ligeras palmadas en la espalda. Yo estaba maravillada al ver el efecto que causaba en ella, como era capaz de quitare el habla y todo el amor que se sentía en el aire. ¿Estaba celosa? Para nada, me sentía asombrada ante lo que estaba pasando, este era un amor real que no podía pasar desapercibido y ser testigo de ello no era motivo para encelarse, es para sentirse orgullosa. –¡Anya! ¡Hemos encontrado la ropa perfecta para ti! –gritó Jimin corriendo hacia mí, trayendo detrás de él a los demás que igual traían ropa –. Oh, ¿qué sucede aquí? –preguntó al ver la escena. –Un encuentro cercano con una ARMY, y sospecho que es JungKook Biased –expliqué, señalando a los dos frente a mí. –Oh, qué maravilla –murmuró Hoseok emocionado. –No lo puedo creer, todo BTS está aquí –jadeó la chica, separándose de JungKook, mirando a cada uno de los chicos como si fueran una visión o algo así de loco. –¿Por qué no se toman fotos con ella? Sería una buena experiencia –les aconseje. –Buena idea, así tu puedes ir a medirte esto –aceptó Taehyung, dejando en mis manos varias prendas de ropa. –Bromeas, ¿verdad? –Por supuesto que no. Corre al probador. Negué con la cabeza, sonriendo un poco y girando hacia la chica para explicarle lo que iba a suceder. Obvio estaba emocionada, parece que casi le da un ataque cardíaco. Me aseguré de que no sería así, yéndome con calma al probador con la ropa, haciendo esto con la mayor rapidez posible, para no arrancar cabezas a causa de mi mal humor en algo que detesto. ♫♫♫♫♫ –Chicos, ya me cansé de esto, ¿podemos irnos? –rogué luego de lo que calculó fueron diez minutos de modelar vestidos y faldas, tal parece que les gusta verme así. –Sólo pruébate estos tres, si ninguno te convence, nos vamos –prometió Jin, dándome tres ganchos con diferentes vestidos. De alguna manera loca estaba divirtiéndome, pues a pesar de estar haciendo algo que no me gusta, su compañía lo hace menos pesado. Además, debo de admitir que la cara de fascinación de Fernanda (que es el nombre de la ARMY) me da mucha risa, creo que es el efecto de estar en medio de tus artistas favoritos y convivir con ellos. Regresé al probador y me puse un vestido rojo corto, tenía mangas hasta el codo de encaje y la falda era holgada. Lo especial se hallaba en la espalda, estaba descubierta y rodeada por encaje, era muy lindo. El segundo era un vestido color beige ligeramente ajustado y con aplicaciones en plateado que me llamaban la atención, hacia brillar de una manera muy curiosa mi piel. El tercero era uno n***o, y Dios, ese lo amé con locura. –Chicos, deben ver esto –anuncié, saliendo del probador con dicho vestido. La cara de sorpresa de los siete chicos, incluida Fernanda, me causó demasiada impresión, puedo decir que incluso me dio algo de miedo, era como si no creyeran lo que veían, lo que me hizo pensar que me veía o muy mal o muy bien. –Anya… tú… te ves bellísima –tartamudeó Namjoon, sacudiendo levemente su cabeza, como si tratara de orientarse. –No sólo bellísima, pareces una Diosa –señaló Yoongi. –Oh, muchas gracias –murmuré avergonzada, no estaba acostumbrada a tanta atención. –Decidido, nos llevamos los últimos tres –declaró Hoseok. –Hoseok, yo no creo… –No digas nada –me interrumpió–. Nada impedirá que te dé esos tres vestidos de regalo. –Hazle caso, es capaz de volver –me sugirió Jimin. –Está bien, gracias Hobi. –Oh, me llamo por mi apodo, es tan linda –suspiró emocionado. –¿Tú qué opinas, Fernanda? –le pregunté a la chica en español. –Te ves muy bonita, pareces modelo. –Gracias. –Ve a cambiarte, se nos hará tarde para irnos –sugirió Jin, mirando su reloj. Asentí, regresando al probador, quitarme el vestido y colocarme mi ropa de siempre. Cuando salí, Hoseok me quitó los vestidos y fue corriendo con Taehyung a pagarlos, creo que pensó que iba a esconderlos o algo así, lo que no tenía planeado hacer, requería demasiado esfuerzo. –Gracias por darme la oportunidad de conocer a BTS –agradeció Fernanda con una tierna sonrisa. –Creo que el placer es mutuo, así que no creo que haya algo que agradecer realmente –aseguré, correspondiendo su sonrisa. –¿Sabes? Creo que de todos con quien mejor te ves haciendo pareja es con JungKook –insinuó, sonrojándose un poco. –¿Por qué crees eso? –No lo sé, sólo lo pensé –se encogió de hombros, mirando su celular –. Debo irme, gracias por todo. –Gracias a ti, sé que ellos jamás te olvidarán –ella sonrió, despidiéndose y alejándose del lugar, sonriendo ante las bonitas palabras que dijo sobre mí y JungKook. –¿Y Fernanda? –escuché la voz de JungKook detrás de mí, girando a verlo, porque no había seguido a los demás. –Se tenía que ir, pero está muy agradecida de haberlos conocido. –Creo que los agradecidos somos nosotros, es una chica muy tierna. –Eso le dije yo, incluso mencionó que de los siete, hago mejor pareja contigo. –¿Es esa una señal de que formalicemos nuestra relación? –preguntó mirándome a los ojos. –Puede ser sólo una opinión, después de todo, la última decisión la tenemos nosotros, ¿no es así? –Por supuesto –asintió –. Vámonos ya, hay que ir a festejar –asentí ligeramente, caminando a su lado hacia el mostrador donde los chicos estaban pagando los vestidos. No puedo evitar emocionarme cada vez que JungKook me pide hacer esto más formal. No dudaría si ahora me pidiera ser su novia, sin embargo, parece que aún hay reservas en mí, como si esperara que él diera el primer paso, para hacerme ver que las cosas son reales entre nosotros. El miedo que he sentido los últimos años de mi vida, no desaparece del todo. Igual no me preocupo demasiado, si esto está destinado a ser, no habrá nada ni nadie que lo impida, a menos que sea yo mi impedimento, lo cual estoy dispuesta a no hacer siempre y cuando pueda comprobar que JungKook siente lo mismo por mí, lo cual me demuestra a cada instante que estamos juntos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR