Al llegar a casa, me rendí en el sofá. Hoy habían llegado muchos clientes, pedidos, limpieza y encima tuve que cerrar la librería. Acostada boca arriba en el sofá, empiezo a pensar en mi mama, ya había pasado unos días y no sabía de ella. Termine sentada en el sofá, y note algo.... mis argollas doradas. Las tomé y solo había una. Era extraño ya que llevaba un buen tiempo que no la usaba, la última vez que la use era donde mi mamá. Será que mi mamá los había traído en su viaje. Escuche que la puerta de la cocina se abrió y alguien entraba a la recepción. - Kira, no, ya salí este fin, ellos sospecharán que salga de nuevo.... no, si vuelves también lo notaran.... creo que es mejor que nuestra relación quede en secreto.... - ¿qué relación?- pregunte, mi padre quedo pálido- mamá y tú, tie

