En cuanto dices “no” 11 —Oye, oye, ¿Ni siquiera vas a preguntarle? —Saltó Jacob, dando un paso al frente que se vio como un acto amenazante. Los lobos de Sawel se inquietaron, y le echaron miradas peligrosas. —Por dios Frederic. —Agregó mi mejor amigo, retrocediendo. —¿Acaso tengo que preguntarle? —Dijo Frederic. —¿Tengo que preguntarte? —Se dirigió hacia mí. —Mi hija está muriendo, ¡dime si de verdad debo o no preguntarte maldita sea! —Exclamó. Tenía los nervios a flor de piel, un paso en falso y se lanzaría contra mi. Sus ojos me exigían casi con amenaza de muerte que le de la respuesta que quería. —¡Linn! Me sobresalté, y negué. Estaba cansada, y sumado a eso, sabía que una negativa causaría un conflicto mayor. Frederic respiraba agitado y estaba actuando como un animal atado a u

