Nathan Brooks 24 Eran las ocho de la mañana, muy temprano para hacer visitas. Sin embargo ahí estaba, frente a la casa de Nathan Brooks, bebiendo café de máquina en un vaso de poliestireno contra el capó del auto. Que era de Thom y que con pesar había accedido a prestarmelo. Cuando el café se terminó, Nathan Brooks salió de su hogar con un cigarrillo entre los labios, y una mirada recelosa hacia mí. Puse mi mejor cara, y me separé del coche para empezar a ir a su dirección. Mis botas crujían contra el sendero de piedras. —Buen día señor Brooks. —Saludé, deteniéndome antes de llegar al porche. No quería invadirlo, pero sí que lograra escucharme. —Buen día…—Vaciló el hombre, todavía inspeccionandome. —Soy Linn Olson, ¿Me recuerda? Nos vimos un par de veces gracias a Bobby. —¡Ah

