Impresión.

3118 Palabras
Los hermanastros recorrieron el trayecto a casa en silencio, Sean aún seguía sin poder asimilar la actitud de Leo frente aquel chico, sin duda era intimidante, casi terrorífico.  Ser testigo de esto incluso le sirvió de alerta, pensó que lo mejor sería no meterse con él, pues no terminaría bien, sabia que aquel chico tampoco había terminado bien, para nada le creyó a Pietro cuando este dijo que su hermanastro solo platicaba, quizás lo iba a asesinar y debía deshacerse de los testigos, esta fue la idea que paso por la cabeza de Sean.  Mientras pensaba en cada cosa y cada crimen que quizás había cometido su hermanastro no se percató de que habían llegado a casa solo lo hizo cuando el sonido de la moto cesó. Sean descendió en silencio mientras miraba de manera nerviosa a su hermanastro quien también descendía de la moto en silencio y caminaba hacia la casa. - Leo...- Tartamudeo.- Esto...lo de esta noche... - No tienes que agradecerme...- Seguía dándole la espalda.- Solo lo hice para pagarte lo de hace días, ya estamos a mano...- Camino hacia la casa. Sean formaba un puchero y lo observaba mientras se alejaba, este tipo sin dudas era algo serio, ni siquiera aceptaba muestras de agradecimiento. Nuevamente se sintió irritado ante su actitud así que formó una mueca con su lengua hacia él, luego salió a toda prisa tras él para entrar a la casa. Esa noche Sean no podía dejar de pensar en todo lo que había sucedido y en la actitud de su hermanastro, para su gusto era una persona tosca y problemática pero le agradeció que en ese momento hubiera intervenido pues si bien suele tener un carácter un tanto fuerte las peleas no se le dan muy bien, si se ve envuelto en una él resultaría ser el golpeado en vez de golpear. … - Alístate, en una hora salimos.- Leo le habló de manera fría. - ¿Disculpa? .- Sean pauso la película que veía.- ¿Ir a donde? - ¿Lo olvidaste? Pietro te invito a su fiesta. - ¡Oh! Pero yo no dije que iría. - Pues vas a ir. No pienso pasarme la noche entera escuchando su parloteo debido a que no fuiste...vístete... - Pero... - En una hora nos vamos y por favor...-Se giró rascando su sien.- No te vayas a vestir como un señorito, vístete informal... Sean rodó los ojos ante la petición de su hermanastro, se preguntó qué había de malo en su forma de vestir, le gustaba estar siempre arreglado, vestir de manera impecable y no como un vagabundo al igual que él. No tenía ánimos ni pretendía ir a aquella fiesta pero volvió a recordar la actitud intimidante de Leo y una corriente fría corrió por su espina dorsal haciéndolo agitarse, definitivamente no quería estar bajo su radar así que se levantó a toda prisa y se fue a preparar. En su habitación rebusco entre todas sus prendas, debía buscar algo informal, algo que dijera "Luzco cool pero no soy un Gangster como mi hermano" finalmente y después de tanta búsqueda lo encontró. Leo esperaba al pie de las escaleras a que su hermanastro terminara de alistarse, de pie en aquel lugar y con su típica expresión seria observo a Sean descender, lo miro detenida y exhaustivamente, Sean llevaba una chaqueta de cuero negra, debajo de ella una camisa color blanca con una corbata negra a medio sujetar, pantalones vaqueros negros desgarrados, botas al estilo militar negras y el pelo desordenado, dejando de lado su aspecto de niño bueno. Leo no dejaba de mirarlo, el chico ante él era bastante diferente con el que convive a diario. Sean se detuvo delante de él con algo de curiosidad, esperando para saber si su hermanastro aprobaba o no su estilo, pero este solo se giró y empezó a caminar. - ¡Oh por dios! .- Exclamó la señora Moore.- ¿Acaso...van a salir juntos?.- Estaba sorprendida. - Vamos a regresar algo tarde.- Leo respondió. - ¡Sean! Te ves precioso.- La señora Moore levantó su pulgar con emoción. - Diviértanse y cuídense.- El señor Bauer habló desde su sillón. Leo se limitó a callar, simplemente rodó los ojos y empezó a caminar. Sean se despidió con una sonrisa de su padre y la Señora Moore para luego seguir a su hermanastro.  Ambos subieron a la moto y se dirigieron al lugar, Pietro Polizzi celebraba sus veintidós años en un club rodeado de sus amigos, aunque venía de una familia adinerada este era un chico bastante sencillo, también era algo rebelde pero no llegaba a los extremos como su mejor amigo. Él y Leo se habían hecho amigos en la secundaria, se trataban como hermanos, Pietro lo respetaba y lo apreciaba sobre todo porque este nunca juzgo ni le importo su preferencia s****l. El par de hermanos había finalmente arribado, un lugar bullicioso y lleno de gente que se divertía entre alcohol, baile y risas. El ruido del lugar era casi ensordecedor, aunque Sean también disfrutaba de ir a clubes este no resultó ser muy de su agrado. Pietro Polizzi finalmente había divisado a sus dos invitados y una brillante sonrisa se dibujó en sus labios, corrió a toda prisa hacia ellos, Con su mirada puesta especialmente en el joven de pelo n***o el cual le parecía bastante sexy con aquella vestimenta. - Me alegra que hayas venido.- Pietro saludó de forma efusiva a Sean. - Gracias por haberme invitado, aunque...- Levantó las manos.- No traje ningún presente. - Se podría decir que mi presente eres tu.- Sonrió y luego disimuló ante la mirada asesina de su amigo y él avergonzado Sean.- Quiero decir...estás honrando mi fiesta, no todo el mundo tiene el privilegio de tener a ambos príncipes juntos en su fiesta. - ¿Terminaron? .- Leo interrumpe.- Necesito un trago.- Se alejó de allí dejando dejando a su hermanastro y mejor amigo. - ¡Vamos! .- Pietro tiró de la mano de Sean.- Vamos, la fiesta es por acá. El área VIP del club había sido reservada completamente para festejar el cumpleaños de Pietro, muchos amigos de la universidad entre otros estaban allí. Los demás chicos del círculo de amigos de Leo le dieron una cálida bienvenida a Sean, lo trataron amable y amigablemente.  Para Sean resultó un poco difícil creer que este grupo era el mismo grupo de rebeldes de la universidad, mientras paseaba por el lugar vio a su hermanastro sentado en un extremo con una bebida en la mano y sonriéndole de manera seductora pero con  un dejo de frialdad a una chica, ambos charlaban de manera muy cercana, un tanto íntima. Vio como su hermanastro deslizaba una de sus manos por la pierna de la chica y se sintió avergonzado de presenciar tal acto así que se giró con rapidez. Pietro tomaba nuevamente la mano de Sean y lo llevó consigo, lo sentó en una de las mesas junto a más de sus compañeros, allí platicaron de muchas cosas, tomaron unos cuantos tragos y rieron, los chicos se divertían completamente, incluso Sean quien al inicio se sintió un poco incómodo se fue adaptando a la perfección, sobre todo porque Pietro hacia todo lo posible por que la pasara bien.  Este ya había sabido por Leo que Sean era heterosexual aun así no dejaba de gustarle y compartir con él lo hacia sentirse bien, para él incluso ser su amigo seria mas que perfecto, sobre todo porque vio que aquel chico de pelo n***o no le había importado el tipo de persona que era, mucho menos su preferencia s****l. En un momento de la noche Sean empezó a sentir el efecto del alcohol, no solía tomar mucho y aquella noche fue la excepción, miro a todos lados, Leo estaba entretenido besuqueándose con la chica que lo acompañaba desde temprano y Pietro se había levantado a bailar con una de sus amigas, no quería estropear el momento a nadie así que decidió salir a tomar algo de aire para recobrar sus sentidos.  Mientras caminaba por el club divisó las escaleras que daban hacia la azotea, se dirigió hacia ellas pues pensó que era una buena idea tomar aire fresco y disfrutar del paisaje por un rato así que subió. Inmediatamente salió la brisa fría golpeó su rostro, caminó unos pasos hacia el barandal y se detuvo allí a respirar aire puro y observar todo a su alrededor, ese lugar resultó ser tranquilo y agradable.  Puedo haber tenido un momento de paz lejos del bullicio y de las personas sino hubiera sido por aquel sonido de la puerta abriéndose de manera estrepitosa.  Sean se giró con rapidez y sus ojos casi salen de sus órbitas cuando vio aquel espectáculo. Su hermanastro arrastraba el cuerpo de aquella chica entre sus brazos mientras se besaban de manera salvaje, como si se fueran a devorar. Vio con asombro como las manos de Leo se movían como tentáculos por el cuerpo de la chica y como una de sus manos se deslizó con firmeza por su espalda para finalmente terminar apretando de manera firme su trasero, haciendo que la chica soltara un fuerte gemido. Se volvió un manojo de nervios no sabia que hacer, no quería interrumpir pues si lo hacía se arriesgaba a ser molido a golpes por perturbar a su hermanastro pero tampoco se quería quedar allí, no necesitaba presenciar eso.  Observó una pared a medio terminar y con rapidez corrió hacia ese lugar para esconderse, pero no se había dado cuenta de que reaccionó bastante tarde pues su hermanastro lo había visto cuando corría. Aun perdido entre los labios de la chica Leo dibujó una maliciosa sonrisa y su mente empezó a trabajar. Con pasos erráticos Leo se movió hacia aquella pared en donde su hermanastro se ocultaba, con fuerzas aprisiono el cuerpo de la chica en aquel lugar y la beso con más intensidad. Luego movió sus besos al cuerpo de la chica acariciando de forma atrevida e inquieta todo su cuerpo.  La chica jadeaba y gemía ante las ardientes caricias, mientras que Sean desde su escondite se quería volver de piedra ante lo que escuchaba. Un movimiento un tanto repentino y agresivo hizo vibrar aquella pared, Leo había tomado ambas piernas de la chica y elevándola para luego posicionarla en su cintura.  La chica envolvió sus largas piernas con fuerzas mientras jadeaba y se retorcía, Leo volvió a sonreír con malicia, bajo una de sus manos a sus pantalones, desabrocho su cinturón y pantalón, sin pensarlo y sin detenerse penetró a la chica en ese mismo lugar, el grito lascivo de la mujer hizo que Sean casi se cayera de bruces, sus rodillas se debilitaron. - ¡Mierda!.- Sean murmuró muy bajo.- ¿Acaso están...acaso están cogiendo?.- Se colocó en cuclillas. Leo embestía con fuerza a la chica mientras esta se aferraba a él, jadeaba, gemía y gritaba sin control. Mientras la chica se aferraba a su cuello Leo mordía su labio y sonreía con lujuria y maldad de solo pensar en cómo su hermanito debía estar muriéndose ahí detrás. El también disfrutaba de aquella situación, no solo de tener sexo con la chica sino también de tener un espectador, hacia que su cuerpo se calentara, que su deseo aumentara, lo hacia caer en un frenesí cargado de locura y lascivia. Mordió el cuello de aquella chica y embestía con más intensidad mientras gruñía cual bestia emocionada. - ¿Te gusta?.- Leo jadeaba.- Eres una traviesa, pareces una gatita gritando, grita para mi ¿Si?...vamos....aahhh - Leo.- La chica ahogaba sus gemidos entre sollozos.- Siento que voy a desmayarme... - Aún no bebé.- Gruño con mas fuerzas.- Aún no... Sean maldecía una y otra vez su suerte, solo pedía que aquellos dos salvajes terminaran, necesitaba salir de allí, no soportaba más esos gritos lo estaban por hacer enloquecer, un chillido ahogado de los labios de la chica y el fuerte gruñido de su hermanastro le dieron la señal de que finalmente habían terminado, después de eso fue algo silencioso y luego las voces se volvieron a escuchar. - Definitivamente eres bueno en lo que haces Leo Moore.- La chica sonreía mientras le daba un beso en la mejilla. - Tu también sabes como hacer feliz a un hombre.- Pico su mejilla. - Gracias por esta experiencia muñeco, la voy a recordar para siempre. - Esa es la idea.- Soltó una carcajada y rodeó el hombro de la chica dirigiéndose a la puerta. Una vez escucho la puerta cerrarse Sean salió a rastras de allí, no podía ni siquiera ponerse de pie, su cuerpo temblaba nerviosamente, aquello había sido algo sorpresivo e impactante, en solo poco tiempo había visto el cuerpo semi desnudo de su hermanastro y lo había escuchado tener sexo ¿Qué mas le deparaba en el futuro?.  Se puso de pie y golpeó varias veces su rostro, ya había pasado un tiempo desde que había desaparecido y debía volver, tenía que calmar sus nervios puesto que enfrentaría en cualquier momento a su hermanastro y no quería que este supiera que él había presenciado su momento porno. Pietro se acercaba corriendo hacia Sean, llevaba rato buscándolo, entristeció pensado que este se había marchado pero su alegría regresó cuando vio al pelinegro aparecer. Mientras volvían al lugar del festejo un frío corrió por todo el cuerpo de Sean al toparse de frente con Leo quien esta vez estaba sentado solo y los observaba.  Tragó nerviosamente y trató de calmarse pero sus nervios casi se disparan en el instante en que Pietro tiró de él en dirección a Leo, los tres se sentaron juntos. Leo observaba a su hermanastro con la misma expresión fría y Sean solo quería que la tierra lo tragara. Esa noche volvieron a casa pasadas las tres de la madrugada, no tenían clases al día siguiente pues era domingo. El viaje de regreso fue algo incomodo aunque siempre lo hacían sin decirse una sola palabra para Sean era un tanto difícil obviar lo que había sucedido, sobre todo darle la cara a Leo, por eso decidió callar y no decir nada. Una vez dentro solamente se limitó a dedicarle un "Gracias" y alejarse a toda prisa de allí, debido a su prisa por huir no se percató de la sonrisa retorcida que tenía su hermanastro mientras lo veía alejarse. Aquella noche dormir fue un infierno para Sean puesto que desde que cerraba sus ojos empezaba a revivir ese momento y no solo eso, sino que su mente empezó a jugar y su imaginación se llenó de probables imágenes de lo que sucedió en el otro lado de aquella pared. Los jadeos y gritos de aquella chica al igual que los gruñidos de Leo llenaron su mente, era algo que se salía de su control, algo que también ocurrió con su cuerpo. Sean se sobresaltó al sentir aquella dureza entre sus pantalones, había pensado tanto en aquel momento que una erección surgió debido a esto. Se sintió frustrado ante el repentino ardor en su cuerpo y aquella palpitación que se hacia mas intolerante, paso sus manos con frustración por su rostro y se levantó a toda prisa hacia el baño, no creía lo que estaba a punto de hacer, colocó el seguro en la puerta de su hermanastro y abrió la ducha, pensó que un baño de agua fría era lo que necesitaba justo en ese instante, se desnudo completamente y se metió allí, aunque la fría agua corría por toda su piel el ardor en su interior no cesaba, mucho menos el deseo de cometer lo que él consideraba un acto lascivo y sucio, trato de contenerse pero era algo más fuerte que su voluntad.  Con impotencia clavó sus dedos en la pared y con suavidad sostuvo su propia erección la cual empezó a masajear suavemente, aquellos sonidos lascivos volvían a llenar su mente y de esa misma manera su mano incrementó su movimiento, su erección palpitaba incesantemente en sus manos mientras se sostenía de la pared y jadeaba por lo bajo, su cuerpo estaba en completo descontrol, debía atenderse, frotarse porque sino lo hacia explotaría, de nuevo las imágenes llegaron a su cabeza haciendo que el placer incrementara, finalmente llevó su mano libre a sus labios y la mordió soltando un gruñido bajo para luego liberarse en su propia mano. Su pecho dolía por la agitación, su respiración era errática, el agua fría empezó a relajar su agitado cuerpo hasta calmarlo por completo, entonces el sentimiento de culpa y vergüenza llego, golpeo con impotencia su mano contra la pared, no podía creer lo que acababa de hacer, ese no era él, se había dejado llevar por un impulso.  Salió del baño y seco su cuerpo, se colocó su pijama y se lanzó en la cama, extrañamente pudo dormir al fin. A la mañana siguiente bajaba para tomar el desayuno, se paralizó por un rato al ver a Leo allí sentado, deseaba darse la vuelta y marcharse, pero fue detenido por su padre quien lo sentó en la mesa, aquella era una situación por demás incómoda, evito todo el tiempo la mirada de su hermanastro si antes se sentía avergonzado por lo que había presenciado ahora se sentía peor por haber cometido aquel acto. Leo por su parte tenía una actitud un tanto tranquila, aun sin dejar aquella expresión fría, aunque ya no se sentía tan hostil. … Sean se encontraba en el cuarto de recreación esa tarde viendo una película tranquilamente cuando de la presencia de su hermanastro lo alertó, este caminó hacia el mismo sofá donde Sean se encontraba, llevaba consigo un tazón de nachos el cual colocó en la mesa, se sentó junto a él y le arrebató de manera repentina el mando de la tv para aumentar el volumen. Sean lo vio con asombro, no podía creer que este estuviera allí a su lado tan tranquilamente y sin aquella expresión de pocos amigos. - No quiero que pienses que te estoy aceptando como mi hermano.- Leo seguía mirando al frente.- Pero creo que podemos llevarnos bien...-Aclaró su garganta un tanto avergonzado.- Gracias por tratar a mis amigos de forma respetuosa. - Yo tampoco te estoy aceptando como mi hermano. Pero tampoco creo que necesitamos ser enemigos, tus amigos son agradables, sobre todo Pietro... - ¿No te molesta que él guste de ti?.- Lo miro durante unos segundo.- No te molesta que él sea.. - Para nada, él es un buen chico y no tiene malas intenciones, más adelante hablaré con él tranquilamente. - Ojala y todos pensaran igual que tu, incluso mi mamá detesta a mis amigos, menos a Pietro, por eso...tienes mis respetos.  -...- Sean sonrió ligeramente y siguió viendo la tv.
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