Los días pasaron y antes de que se dieran cuenta ya había pasado una semana desde que tuvieron que salir huyendo, y en todo ese tiempo Ian no había despertado. Tal y como Kendall había predicho Ian aún seguía inconsciente y no daba señales de despertar, Mielle por su parte estaba inquieta, pero no lloraba y no quería alejarse demasiado de Ian, Gabriel y Kendall estaban muy preocupados por ambos, pero al mismo tiempo estaban más tranquilos al ver que solo estaba cansado, pero de seguir así podría morir de hambre. A la mañana siguiente, Mielle empezó a llorar, cosa que los extraño, antes de que Kendall pudiese levantarse Mielle dejó de llorar, al alzar la mirada vieron a Ian levantado, acunando entre sus brazos a Mielle, Kendall se levantó de golpe al ver a Ian finalmente despierto, al m

