Sarah estaba muy enojada, se notaba que odiaba la forma en que su esposo siempre me buscaba en cualquier distracción que ella tuviera, ello lo sabía, si me lo hizo a mí, puede hacérselo a ella, una mala elección de esposo, un traidor, no lo recomiendo. Los abogados discutieron y pelearon por varios medios tratando de llegar a un acuerdo, pero por supuesto que no quiero ningún acuerdo, mi abogado lo sabe, y como la ley está de mi lado, no pueden hacer mucho más que solo intentar. Después de horas estaba cansada, era mucho blablablá. – ¡Ya estoy harta! Estoy cansada. – Respiré larga y ruidosamente. – Tienen una semana para desocupar todo, voy a viajar con mi esposo, necesito relajarme y cuando regrese si aún están aquí, tomaré las providencias necesarias – Me volví hacia Sara. – ¿Dónde e

