Los guardias de seguridad no fueron muy agradables, probablemente ya habían recibido una linda llamada de mi queridísimo esposo o incluso de Alex, quien aunque es una persona dulce, cuando es necesario y cuando se trata de nuestra seguridad parece no serlo, deja de ser un pan dulce. El camino a la empresa fue rápido, tenían un poco de prisa, llegué ya muy nerviosa, sabía que lo había hecho mal, pero al menos conseguí lo que había ido a buscar. En la oficina estaban Marcos y Alex, ninguno de ellos parecía tener cara de muchos amigos, yo estaba en un verdadero problema… – Melissa… – Su voz era una mezcla de alivio y molestia, al igual que su expresión. – ¿Qué estabas pensando? ¿Qué hiciste? – Alex solo me miraba, su rostro era una máscara seria, ese hombre amable y alegre no estaba presen

