Rafael Mi padre me invitó a almorzar con él, tenía algo que necesitaba decirme, algo muy importante para él, pero privado. Volví a encontrar a Sarah con Ana, estas dos juntas no me parece nada bueno, Ana no es una flor para oler, no me gusta este acercamiento. Mi padre estaba más nervioso que de costumbre, agitado, con aspecto cansado, pocas veces lo veo así. – Dime papá, ¿qué pasa? ¿Qué puede ser tan importante que tengas que dejar la empresa? – ¡Melissa! – Una vez más ella, mi padre no se rinde, aún ahora que ella está casada y yo también… – Papá, Melissa y yo tuvimos nuestra oportunidad, ella se casó, aunque no creo que ame a Marcos, yo también estoy casado y no hay mucho que pueda hacer. – No es de tu estupidez de lo que quiero hablar. La historia que me contó sobre ella fue de

