Cae la noche en el campamento y todos están comiendo animados, la tarde de relajo que han tenido les ha ayudado a levantar la moral y a descansar para continuar su viaje. Lucía e Iris están sentadas juntas, rodeadas por el general, quien permanece al lado de la princesa, y de Merrick, quien ha quedado al lado de la hechicera. —Un día mi madre me envió al invernadero por unas flores de raíz dorada, las usamos para crear pociones de sanación poderosas, debes cortarlas de una manera bastante particular, pero yo no lo sabía. «La flor emite un ligero destello, pero si la cortas mal el brillo se pierde. Como yo no sabía cortarlas, el brillo se perdía y así es cómo acabé con un macetero completo… ¡Tuve que correr por todo el santuario, porque mi madre quería castigarme! Lucía se ríe de la ané

