Todos pasan saliva nerviosos, Merrick levanta sus manos para persuadir a Lucía y le pide con suavidad. —Princesa, ten cuidado… —No, Merrick, no lo tendré a menos que el general me responda —todos fijan la mirada en el elfo y este siente el peso de sus palabras de una manera que no esperaba—. El único en toda Avarnia que tiene derecho a cuestionarme, a pedir mi vida y mis sacrificios es él —dice apuntando a Merrick con la mano. «Este hombre carga sobre sí una maldición que nadie puede quitarle de encima por mi causa, sin embargo es quien más me protege, entiende, escucha y ama, fuera de mis propios padres por supuesto. Pero ese día no fue mi madre ni mi padre quien se puso en medio de esa maldición y yo. Sin embargo, si usted cree que por culpa de eso no merezco amar, entonces mejor term

