Me sonroje y desvie mi mirada de la suya mientras que el entrelazaba nuestros dedos y volvia a concentrase en la carretera Aunque no era el momento para pensar en ello inevitablemete recorde la reputacion de la cual me habían mencionado que caracterizaba a Enrique, el saber que usaba simplemente a las mujeres para saciar su ego y su hombria me erizaba la piel pero me sorprendia que a mi no me hubiera tratado de la misma manera y conmigo nunca se habia comportado como un tipico mujeriego seductor baja bragas y aun asi nunca tuve las ilusiones de una niña enamorada y ahora escucharlo hablar de un posible futuro juntos lograba derretir los muros que con tanto esmero estaba construyendo para no enamorarme y caer rendida a sus pies Llegamos al aeropuerto en menos de una hora, empapados hasta

