NUEVOS SENTIMIENTOS

1711 Palabras
-¿Escuchas?- Preguntó Michael -Se está alejando- Contestó Alessa, aquel ser se estaba alejando, tal vez porque estaba muy herido o porque no había encontrado nada en el área, -¿Crees que sabe que estamos aquí? Michael permaneció en silencio por un momento, luego contestó, -No, se aleja porque sabe que aquí no hay nada- Al escucharlo Alessa se relajó, pero Michael estaba nervioso, se había acercado a ellos más que las noches anteriores, como si pudiera sentirlos y eso era un grabé problema, -Mañana revisaré el área- Pensó Michael, -Por ahora me aseguraré de que ella descanse- Miró a Alessa dormirse lentamente. A la mañana siguiente Michael se despertó temprano, cubrió a Alessa con una frazada por el frío, el invierno comenzaba a sentirse de apoco, miró la ropa que Alessa había dejado para él, se abrigó y salió al exterior con su rifle en la espalda y un cuchillo de combate, caminó hacia cada trampa que había colocado para los animales más pequeños, por suerte logró atrapar a unos tres conejos, los mató y ató a su cintura, luego recorrió las trampas que había colocado para la criatura, pero no había rastro de que callera en ellas, hasta que llegó a la trampa más grande, la piel de Michael se erizó, estaba sorprendido, había cavado un agujero de unos dos metros de profundidad y tenía estacas de madera dentro, pero sea lo que sea que cayó dentro de aquella trampa, logró salir, se había desangrado y varios órganos como restos de piel quedaron entre las estacas, pero aún así, salió de la trampa, Michael miró el rastro de sangre y lo siguió, hasta encontrar restos descuartizados de un jabalí, su sangre, carne y viseras estaban por todas partes, estaba analizando la situación, había rasguños en algunos árboles, hasta que de la nada pensó, -¿Y si Alessa despierta y no me ve?, debería volver- Michael comenzó a caminar hacia la cabaña, pero en el camino comenzó a cuestionarse su forma de actuar, -No soy de esta forma- Murmuró, se detuvo por un momento y frunció el ceño, -La primera vez que pasó…- Recordó cuando conoció a Alessa, aquella vez en la que ella había tardado más de la cuenta en volver a la casa del árbol, la primera vez que se preocupó por alguien que no sea Dylan, -¿Por qué me había preocupado tanto por ella?- Michael estaba confundido, estaba pensando hasta que llegó a la cabaña, entró y la vio cocinando, caminó hacia ella, -¿Por qué cocinas? Alessa lo miró y sonrió, -Estos días tu has estado cocinando, déjame hacerlo- Miró la cintura de Michael, -¿Cómo lo haces? -¿Hacer que? -¿Cómo atrapas conejos? -Uso trampas, no es tan difícil- Le entregó los conejos, ella los tomó y se puso nerviosa, Michael permaneció en el mismo lugar mirándola -¿Hice algo malo? -No. -Entonces, ¿Por qué me miras tanto? -¿Por qué me salvaste?- Preguntó Michael -¿Qué? -¿Por qué me ayudaste aquella vez?, ¿Querías algo a cambio?, ¿Necesitabas protección?, ¿Te sentías sola? Alessa suspiró, -No podía dejarte en ese lugar, al principio solo quería irme, pero me sentí culpable, escuchar tus quejidos de dolor y ver a ese infectado acercarse a ti, simplemente no podía dejarte, ¿Por qué preguntas? -Nunca te lo agradecí. -¿Qué cosa? -Todo lo que hiciste, no te lo agradecí, me salvaste, me diste comida, curaste mis heridas, arriesgaste tu vida para cambiar mis gasas en aquel entonces, me diste calor en las noches de frío, hiciste mucho y yo… -Tú hiciste lo mismo por mi y ¿Sabes que?, estoy feliz de haberlo hecho, no se que seria de mi sin ti- Dijo Alessa con una sonrisa comenzó a despellejar los conejos, pero lo dejó por un momento, -¿Te encuentras bien? -Si- Michael se alejó de ella rápidamente y se dirigió a la habitación, se quitó la campera y se sentó sobre la cama, -Ya se que sucede- Se dijo a si mismo se recostó sobre la cama, -Siempre creí que me gustaba de una forma posesiva y rara, que hacía todo eso por ella porque era una forma de devolverle el favor, pero no era así, lo hacía porque estoy enamorado de ella- Michael cubrió su rostro con sus manos, -Mierda, ¿Y ahora que hago? Dylan: -Han sido días tranquilos- Dijo Alex -Muy tranquilos- Contestó Leo -Necesitamos una salida de emergencia- Dijo Dylan mientras miraba por la ventana -Lo tengo cubierto, hay una salida- Leo señaló la escalera de atrás, -Bajando esa escalera estarás en la cocina, la puerta que está allí te lleva al patio trasero, en el encontrarás una trampilla que te lleva a las cloacas, es asqueroso, pero se extiende varios kilómetros- Leo miró a un lado, -Terminaremos en el bosque, pero será mejor que morir aquí. -Es mejor que la ciudad, está repleta de infectados- Dijo Alex -Aun no he visto rastros de Michael- Dijo Dylan Andrés se acercó a ellos al escucharlos, -Creí que iríamos a la base militar. Leo miró a un lado, -Estamos cerca de la base, pero… -¿¡Pero qué!?- Andrés estaba furioso, hace días prometieron ir a la base, peor aún seguían en la casa -No he visto señales de los soldados, tampoco hemos recibido alguna señal en la radio, nada, temo que esa base fuera tomada o invadida por los infectados- Leo frunció el ceño, -Espero que no sea nada de eso. -¡Si estamos cerca podemos ir y confirmarlo!, no podemos quedarnos aquí a morir- Andrés miró a los sobrevivientes, -Ellos prefieren quedarse, pero nosotros podemos sobrevivir y ser protegidos por ellos, podemos… -Lo escuchamos- Dijo Nicolás, -Escuchamos todo, pueden estar vivos como muertos, si vamos y están vivos sería de lo mejor, pero no han dado una puta señal de vida imbécil, es más probable que todos estén muertos y esa base tomada por quienes los mataron, si ese es el caso y nos ven, seremos los próximos. -Me arriesgaré, no me quedaré a morir aquí- Dijo Sasha -Yo también voy- Dijo un hombre, así varias personas decidieron ir a pesar del riesgo, se sentían expuestos en aquella casa, mientras otros pocos decidieron quedarse Leila miró a Leo, parecía deprimido, -Solo tienen miedo. -Lo se, pero aún así, no confían en mi- Contestó Leo -Siete- Dijo Nicolás -¿Qué?- Leo no comprendía -Siete personas, además de nosotros, decidimos quedarnos porque confiamos en ti, confórmate con eso. Leo sonrió, -Supongo que tienes razón. Nicolás se dirigió a la habitación en la que está a Brais, lo vio conversar con Max, lo llamó, -¿Qué sucede?- Preguntó Brais -¿Sabes si la doctora Regina y el doctor Richard escaparon? -No lo se, ellos estaban en la enfermería cuando pasó, recuerdo que ella seguía investigando y tuvo una discusión con el doctor Richard, luego todo se calmó, decidí no involucrarme y luego sucedió lo demás. -Ya veo, algunas personas decidieron irse a la base, los demás nos quedaremos con Leo y los otros idiotas, ¿Tú… Al escucharlo Brais se sorprendió, -Me quedaré, estoy seguro que Max hará lo mismo, ¿La pregunta por los doctores fue por algo en específico? -Solo quería preguntar- Miró a Max, quien esperaba a que Brais volviera, -Te estás encariñando mucho con él. -¿¡Que!?, no amigo, solo me siento mal por todo lo que le sucedió, pero yo no... -Usa protección si lo hacen- Dijo Nicolás y se alejó de él, Brais estaba avergonzado, simplemente decidió ignorar aquellas palabras y volvió con Max -¿Sucedió algo?- Preguntó Max mientras afilaba su cuchillo de combate -Algunas personas se van- Al escucharlo Max se levantó rápidamente, -Cálmate, Dylan se queda- Max se detuvo, solo lo miró y volvió a sentarse Brais parecía enojado, -¿Qué le ves? -¿Qué? -¿Qué tiene Dylan que te atrae tanto? Max se había enfurecido, pero recordó que no podía ocultarlo, ya todos los sabían, principalmente Brais, solo se relajó y contestó, -Su forma de ser, nos protege a todos, no abandona a sus hombres a menos que ponga en riesgo la vida de los demás, es fuerte y toma las decisiones que debe tomar aunque duela, él es increíble- Max estaba sonrojado -Ya veo, un sujeto inalcanzable- Dijo Brais -Si, supongo que si. -Aunque es bonito lo que sientes, él no tiene el mismo interés por ti, puedes buscar en otro lado. -Claro, en un apocalipsis lleno de caníbales, secuestradores, saqueadores y psicópatas un soldado antisocial y homosexual puede encontrar una pareja estable. Brais comenzó a reír hasta el punto de llorar de felicidad, secó sus lágrimas y lo miró con una sonrisa, -Sabes, yo solía tener un pensamiento bastante parecido al tuyo. -¿Qué? -Pero desapareció cuando te conocí Max- Brais solo sonrió, Max lo miró sorprendido y su rostro se enrojeció, -¿Qué sucede? Max tenía una expresión de sorpresa y vergüenza, se levantó rápidamente y lo miró furioso, -¡No se de qué demonios hablas!- Cerró la puerta alejándose de él Brais seguía teniendo la misma expresión, -¿Acaba de avergonzarse?- Se preguntó Brais con una sonrisa Alex vio a Max salir de la habitación, se levantó y caminó hacia él, -Veo que después de un par de días ya estás mejor- Pero Max no contestaba, parecía confundido, -¿Max? -Creo que le gustó a Brais. Alex lo miró de forma relajada, luego comenzó a reír, -Eso es bueno. -¿No estás sorprendido? -Para nada. -Pero… Alex suspiró, colocó su codo en el hombro de Max apoyándose en el, -Max, no te mentiré, eres un asco mintiendo, todos lo sabíamos, excepto por Dylan que jamás te presto atención, la chica con la que estabas siempre agradecía de estar con un sujeto que ni siquiera la miraba, solo le gritaba cosas es todo, amigo no se te da mentir. -Mierda. -Escucha, dentro de unas horas muchos dejarán la casa, mejor ven y escucha a los capitanes. -Lo haré- Contestó Max, Alex volvió a su puesto, sin saber que esa tarde todo cambiaría para ellos.
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