Después de saludar, Michael se arrodilló delante de Alessa, simplemente apoyó sus brazos contra el suelo y pidió perdón, -Y-yo no tengo derecho, pero por favor perdóname, perdóname Alessa- Michael solo miraba el suelo nervioso mientras ella lo observaba, podía ver la sumisión, la debilidad, el dolor, el miedo y el arrepentimiento en un ser que siempre había demostrado una fortaleza de hierro ante todos, pero hoy se postraba a los pies de Alessa rogando su perdón. -Mírame- Contestó Alessa con una voz firme, -Si vas a pedirme perdón al menos mírame a los ojos y así podré saber que eres honesto. Pero cuando Michael levantó la mirada, aterrado de aquel frío rostro y esos ojos fulminantes llenos de odio, no logró evitar sorprenderse pues su rostro era todo lo contrario a lo que había imagin

