-Tienes que descansar, después de esa pelea tus heridas comienzan a hincharse y no tenemos hielo.
-Conoces las reglas- Dijo Michael tomando la mano de Alessa, -No pienso descansar si no lo haces.
Alessa cerró los ojos y sonrió levemente, se recostó a su lado y lo abrazó, Michael acomodó su cabeza en los pechos de Alessa y cerró los ojos, ella solo esperaba a que él se durmiera, -No sabía que esto era una regla- Susurró Alessa
-Yo la convertí en una- Michael la abrazó con más fuerza, -Alessa.
-Dime.
-Prométeme que jamás me dejarás.
-¿Qué?
-Solo promételo.
Alessa sonrió levemente, -Prometo que no te dejaré, jamás lo haré- Alessa acarició la cabeza de Michael, -Pero ¿Qué pasará cuando tú me quieras lejos?
-¿Por qué crees que eso pasará?
-Puede que un día te enojes conmigo o simplemente no estés de humor, ya sabes, puede que simplemente un día te canses de mi…- Alessa dejo de hablar al sentir las manos de Michael deslizarse en su espalda
-Eso no pasará, temo que tú te canses de mi, por esa razón- Michael la miró, -Necesito que me prometas que no me dejarás.
-Sabes que no lo haré, me siento bien a tu lado.
-Entonces ¿Por qué parece que estás triste?
Alessa- lo miró con una pequeña sonrisa amarga, -Si tuvieras un espejo lo entenderías, es doloroso verte herido.
Michael entrecerró los ojos, ocultó su rostro en los pechos de Alessa, -No tienes idea de lo doloroso que fue, cuando te hirieron.
-¿Cuándo me hirieron?
-Cuando te dispararon.
-La mayor parte del tiempo estuve dormida, pero recuerdo que fuiste muy duro, no querías mirarme o hablar mucho.
-Te veías muy mal y no quería que desperdiciaras energía hablando, pero la primera noche fue un infierno.
-Entonces, ¿Si lloraste?
-Si- Al escucharlo, Alessa lo abrazó con fuerza y sonrió, -Háblame, hasta que me duerma de lo que quieras, solo háblame- Murmuró Michael, intentando evitar aquel tema
-En mi primera noche como enfermera de prueba, el hospital estaba tranquilo, pero había ingresado un joven que decía tener un fuerte dolor de estómago, pero al no saber que tenía, lo dejaron descansar una noche, yo solo debía cuidar un anciano que estaba durmiendo, fui por suero para cambiarlo y vi a ese mismo joven en la farmacia, estaba robando los medicamentos, él dijo que eran para su madre, que no podía pagarlos, deje que se llevará algunos, solo algunos, nada más, -Alessa suspiró, -Pero al otro día me enteré que era un drogadicto, su madre había muerto hace unos meses, porque su hijo le robaba los medicamentos para drogarse, ella ya no podía pagarlos y su cuerpo ya no resistió.
-¿Estás bien?- Michael acarició el rostro de Alessa
-No entiendo porque mintió, podía haberme dicho la verdad, podía haberme amenazado, pero decidió mentir con algo así y yo le creí.
-Es una adicción muy fuerte- Michael cerró los ojos, -Te lo dice alguien que vio a su madre drogarse cada día, olvida eso, es lo mejor.
-Ustedes sufrieron mucho.
-No, al menos yo no, Dylan era quien cargaba con todo- Michael comenzó a jugar con los abrojos del sostén de Alessa, algo que la puso nerviosa, -Él cargaba con las recaídas de nuestra madre, con los sujetos que intentaban golpearnos o hacer algo más, puede que por esa razón soporte mejor los peores momentos.
-Puede que por esa razón sea tan sobreprotector contigo.
-Tal vez- Murmuró Michael mientras se dormía
-Tú eres lo único bueno que Dylan logró sacar de ese infierno- Murmuró Alessa, mientras acariciaba a Michael, él lentamente se dormía
-Michael, Michael…, ¡Michael!- Aquella vos despertó a Michael
-¿Qué?- Preguntó Michael, miró a su alrededor y notó que todos estaban juntando sus cosas
-Tenemos que irnos- Contestó Alex, iremos a la base de Leo
-¿Leo?
-¿Recuerdas al sujeto de la prisión?, está vivo y tiene una base no muy lejos de aquí, puede que lleguemos en un día si no tenemos inconvenientes, aunque según Abel, uso la palabra “días”, puede que tome más- Alex suspiró, -Levántate, Michael te quiere al frente con él.
-Bien- Michael se levantó y caminó hacia Dylan, quien estaba en el balcón mirando a su alrededor, parecía estar muy concentrado en un punto,-¿Viste algo?- Alex caminó hacia ellos
-Aun no lo sé, tal vez- Contestó Dylan
-¿Tal vez?- Preguntó Alex
-Vi algo entre esos centros comerciales, pero no estoy seguro.
-¿Sabes qué era?- Preguntó Michael
-Un oso- Contestó Dylan
-¿Un oso?, debió venir del bosque- Alex comenzó a mirar alrededor, pero no lograba ver nada
-Él problema es que no sabemos si solo es un oso o está infectado.
-Queda en ti lo que haremos- Dijo Alex
-Aun podemos ir, si esa cosa nos sigue siempre tenemos los edificios para evadirlo- Dijo Michael
-Tienes razón- Dylan miró por última vez, -Intentemos llegar hoy a la base, Alex ve y diles que puede o no haber infectados abajo, pero que debemos movernos, solo diles del oso a Gerónimo, Luis y Max.
-Bien- Alex caminó hacia los demás, quienes estaban esperando, mientras Michael miraba a Dylan
-Cálmate, todo saldrá bien.
-Eso espero, quédate a mi lado todo el tiempo y no te separes.
-No te preocu…
-Hablo enserio Michael, no te alejes de mi, si esa cosa está cerca…
-Cálmate, todo saldrá bien, llegaremos antes de que caiga la noche- Michael se colocó su mochila, esa mañana decidieron salir del edificio y llegar a su destino, la comida era poca al igual que las municiones, Dylan y Michael vigilaban el área al estar al frente, detrás estaban Gerónimo y Luis, mientras Max y Alex se posicionaron en el centro con los demás, habían caminado un par de horas y la ciudad parecía estar desierta, excepto por un par de marcas hechas con pintura en algunas partes de la ciudad, Dylan sabía que estaba en territorio enemigo, así que debían moverse rápido
-Abel- Dijo Dylan
-¿Si?- Abel se acercó a él
-¿Qué sabes de estas marcas?- Preguntó Dylan
-Son de las viudas negras, es un grupo comandado solo por mujeres- Abel miró a su alrededor, -No te confíes, ser mujeres no significa que no sean peligrosas y sanguinarias, las vi llevar los cuerpos sin vida de varios hombres, algunos los toman como rehenes y se llevan a las mujeres- Dijo Abel mientras seguían avanzando
-¿Este?- Dylan señaló otro
-Los escorpiones, ellos secuestran personas, hombres, mujeres, niños, ancianos- Abel miró a un lado, -Los he visto un par de veces secuestrar infectados.
-¿Para que?
-No lo se.
-¿Y que me dices de este?- Michael señaló otro símbolo, era diferente, no estaba hecho con aerosol, estaba hecho con sangre
-Deben tener mucho cuidado, este es el símbolo de los caníbales.
-¿¡Caníbales!?- Alan caminó rápidamente hacia Abel, -¿¡Estamos en su territorio!?
-Niño, cálmate- Dijo Alex, colocó su mano en el hombro de Alan, pero él reaccionó de una forma violenta
-¡No me digas que me calme!- Golpeó a Alex en la nariz con su codo, ocasionando un fuerte sangrado
-¡Alan!- Dijo Andrés, -Lo lamento, él no es así, solo está asustado y…
Alex miró a Andrés , -Quítate.
-Alex, cálmate- Dijo Luis, -Es solo un niño.
Alex miró su mano cubierta de sangre, volvió a mirar a Alan, hasta que sintió peso en su hombro, -Cálmate, una vez que lleguemos descansarás- Alex miró hacia atrás y vio a Dylan
Alex levantó ambas manos, -Bien, bien- Volvió a su lugar
-¿Qué le sucede?- Preguntó Luis
-Alex montó guardia en lugar de Max, si lo quieres de buen humor, él debe descansar o será insoportable- Contestó Dylan
-Entonces yo montare la guard…- Pero Luis escucho un grito a varios metros de ellos, miró hacia atrás y vio a tres personas, entre ellos eran dos hombres y una mujer, corrían desesperados, -¿Qué…- Detrás de ellos había un enorme oso, le faltaba gran parte de piel en la mandíbula, lo que dejaba expuesto sus enormes dientes, tenia piel arrancada la cuál colgaba de su parte derecha y le faltaba algo de pelo, sus ojos eran rojos y de su boca brotaba saliva y sangre, corría detrás de ellos, logró alcanzar a uno de los hombres.
Dylan tomó la mano de Michael y estiró la remera de Alex, comenzaron a correr mientras escuchaban a la mujer y él hombre pedirles ayuda, -¡Tenemos que ir a un lugar donde esa cosa no pueda pasar!- Dijo Alex
Michael notó un edificio con una puerta pequeña, -¡Ahí!- Gritó Michael, todos corrieron hacia el edificio al entrar notaron que estaba totalmente oscuro
Dylan apretó con fuerza la mano de Michael, -No sabemos que hay arriba.
-Es esa cosa- Michael apunto al oso, -O subir- En ese momento el hombre logró llegar a ellos mientras el oso corría tras la mujer
Dylan apretó sus labios, -Bien- Todos subieron, en aquella oscuridad podía escucharse sus pasos en aquel oscuro edificio, pero en el segundo piso se detuvieron, Dylan podía escuchar los gritos en las calles, aquella mujer era devorada viva por el oso
-¿Qué demonios hacemos ahora?- Preguntó Luis
-¿Cómo escaparemos de eso?- Preguntó Gerónimo
-¿Vieron como los devoró?- Preguntó Max
-¿Devorar?, estaba más ocupado mirando sus malditos dientes, ¡Su maldita cara se cae a pedazos!- Dijo Alan asustado, en ese momento escucharon gritos de varios infectados en aquel edificio, corrieron hacia un departamento y cerraron la puerta, podían escuchar a los infectados correr por el pasillo, -Mierda-, mierda, ¡Mierda…
-Cállate- Dijo Alex, cubriendo la boca de Alan, luego miró a Dylan, -¿Qué hacemos?
Dylan miró por la ventana y vio a oso devorar lentamente el cuerpo de la mujer, -Si intentamos bajar por la ventana, estamos muertos- Miró la puerta, luego se sentó en el suelo, -Si intentamos escapar por la puerta, estamos muertos, sin importar lo que hagamos estamos…
-Muertos- Dijo Michael, quien se sentó a su lado
Alex miró detrás de él y vio al hombre, -¿Y tú quién demonios eres?
-Y-yo soy Rafael.
-Rafael, ¿he?- Max tomó su arma y apuntó a su cabeza, -¡Trajiste a esa cosa hacia nosotros pedazo de basura!, debería matarte ahora.
-Mierda, ¿No puedes calmarte un segundo?- Alex apartó el arma de Max, -No sirve de nada, solo atraerás a los infectados a nosotros.
-Él tiene razón- Dijo Luis, -Tenemos que salir de aquí.
Dylan camino hacia la ventana y miró al oso, luego miró a los demás, -Por ahora, mantengamos el perfil bajo.
-Dime Rafael, ¿Sabes algo de esa cosa?- Preguntó Gerónimo apuntando al oso
Rafael miró a Gerónimo, -Puedo decirte que esa cosa es mortal, mato a todo mi grupo, soy el único que queda y…
-Dime- Dijo Michael mirándolo de reojo, -No estás infectado, ¿Verdad?
-N-no, escape de esa cosa, no llego a hacerme daño- Contestó Rafael
-Solo nos queda esperar- Dijo Luis, así todos permanecieron en silencio mientras esperaban, pero había pasado más de cuatro horas y el sol comenzaba a caer, aún así los infectados estaban esperando en aquel pasillo, permanecían quietos a la espera de un solo sonido para encontrarlos
-Tenemos que irnos- Murmuró Andrés
Dylan camino hacia la ventana, no veía al oso, -Puede que se marchara.
-No lo sabemos- Alex estaba irritado, -No se que es peor, estar encerrados con ellos o que nadie aporte una puta solución.
Dylan solo lo miró y suspiró, -Podemos intentar salir.
-¿Cómo?
-Bajaremos por la escalera de incendio,- Dylan suspiró, -Solo que uno debe hacerlo mientras los demás esperan, si esa cosa se marchó nos vamos, más de uno es arriesgado y más si esos bastardos esperan en la puerta.
-Yo lo haré- Michael se colocó su arma en la espada e intentó bajar -¿¡Qué demonios haces!?- Dylan tomó de su brazo con fuerza
-Si esa cosa ya no está podremos salir de aquí- Contestó Michael
-¿Y si está?, ¿Qué mierda harás si está?
-Correré lo más lejos que pueda- Michael se soltó, -Dylan, tienes que entender que no estarás siempre a mi lado.
-¿Qué?- Dylan estaba sorprendido y sentía miedo al mismo tiempo, no sabía bien porque se lo había dicho, pero por un momento temió de la respuesta
-Si algo llegara a separarnos como la última vez, cuando me dispararon, tienes que entender que debo sobrevivir solo- Michael sonrió de lado, está respuesta tranquilizó a Dylan, pero aquella mezcla de emociones le hizo olvidar el momento, antes de que pudiera reaccionar, Michael bajo por la escalera de incendio
-¡No! , espera- Pero Michael ya estaba en aquella calle, el sol estaba bajando y la luz comenzaba a desaparecer, todos corrieron para ver a Michael, en el momento en que bajo por las escaleras, por el momento solo había silencio
-Ese chico si que es valiente- Dijo Rafael sonriendo
Michael estaba parado en medio de la calle, esperando a que aquella criatura apareciera, pero no fue así, solo había silencio y poco a poco, oscuridad, Michael miró al segundo piso, -Es segu…- Pero en ese momento un rugido llamo su atención, el oso estaba a pocos metros de él, Michael comenzó a correr lo más lejos que pudo, pero algo con lo que no contaba era los infectados que comenzaron a salir de varios edificios
-No, no, no- Dylan intentó bajar, pero Alex lo detuvo
-Necesitamos una distracción, si bajas solo serás una presa más- Dijo Alex observando la situación
Dylan miró a su lado y la primera persona que se encontraba allí era Rafael, no lo dudó ni un segundo, tomó con fuerza a aquél hombre y lo empujó dejándolo caer, provocando que se rompiera su pierna derecha y dos costillas, los gritos de Rafael atrajeron al oso y los infectados, quienes rápidamente comenzaron a devorarlo, varios de ellos estaban asustados por el accionar de Dylan, pero los fuertes golpes en la puerta los distrajo, los infectados pudieron escuchar los sonidos en aquel departamento y golpeaban la puerta intentando entrar, -No pienso morir aquí- Dijo Erick, miró a Dylan, quien ya estaba bajando por la escalera de incendios, todos comenzaron a seguirlo
-N-no quiero morir- Murmuraba Sasha a cada segundo
-Cálmate, solo cálmate y haz silencio- Dijo Day, al bajar las escaleras debían hacer silencio debido a que el oso y los infectados se distraían con el cuerpo de Rafael, si los escuchaban, entonces irían por ellos, lentamente se alejaron, corrieron lo más lejos que pudieron, Ariel logró reconocer aquella área, se guio por varios edificios
-Estamos cerca- Dijo Abel con una sonrisa, -Creí que tardaríamos más, pero me equivoqué, estamos más cerca de lo que pensé- Abel comenzó a correr, los demás lo siguieron hasta llegar a una escuela
-¡Quietos!- Todos se detuvieron al ver un par de hombres en los techos, apuntándolos con sus armas
-¡Chicos, soy yo!- Dijo Ariel con una sonrisa
-¿Abel?