Al otro día Eloise está lista para comenzar la batalla, viste con un pantalón ancho ajustado en la cintura blanco, una blusa entallada de mangas largas del mismo color. En sus hombros lleva una chaqueta roja, y zapatos y bolso Jimmy Choo, del mismo color. Termina colocándose su distintivo perfume Chanel N° 5. Antes de salir se mira en el espejo, ya lista para la primera reunión con el abogado que defenderá al hombre que ella se encargará de hundir. En el otro lado de la misma ciudad, está un padre terminando de alistar a sus hijos para dejarlo en su colegio antes de reencontrarse con su ex.
—Papito, por favor, hoy déjanos descansar un momentito – le dice su pequeña uniendo sus manitas en gesto de súplica, acción que le causa gracia, sin embargo, trata de no reírse.
—Elise Paulette Lambert, ya acordamos que no puedes faltar a clases, además hoy te toca ballet, a ti te encanta – le recuerda.
—Sí, pero quiero ir al trabajo contigo, papito lindo – lo dice tratando de manipular a su padre.
—No funcionará florecita mía, así que vamos a terminar de peinarte – a regañadientes, deja que su papá le trence su largo cabello rubio. Peinado que aprendió hacer después de ver 10 veces un tutorial por YouTube.
—Papi, ya estoy listo – le dice su hijo.
Le regala una sonrisa a su pequeño, con quien no tienen que luchar constantemente para ir al colegio, mientras termina con su astuta hija, que es su verdadera batalla. Cuando ya están listos, salen de la casa. Acomoda a los niños en sus en su silla de seguridad y le coloca su disco favorito que contienen 15 canciones exclusivas para ellos, las cuales Demian ya conoce a la perfección. Le ha tocado cantarla cada día que suben al vehículo para hacer sus actividades. Luego de conducir unos cuantos minutos, llega al colegio, dejarlos bajo las miradas atentas de todas las madres, incluyendo a sus maestras y directora.
—Señor Lambert, espero que no olvide el recital de la pequeña Elise - le comenta la presidente de la junta de padres, acomodado su cabello detrás de su oreja y lanzándole al atractivo hombre miradas lascivas. Demian solo mueve la cabeza, se supone que ella está casada y es madre de 4 niños, pero no pierde oportunidad para coquetear con él, piensa.
—No lo haré Señora Martínez, jamás me lo perdería. Si me disculpa, tengo una importante reunió – le dice escapando de sus incesantes preguntas, antes que lo vuelva a invitar a una cena para “discutir sobre las actividades escolares”. Sube a su vehículo y conduce hacia donde será la reunión. El encuentro fue planificado en uno de los salones de los restaurantes más exclusivos de Boston para desviar las insistentes cámaras y terne privacidad. Eloise es la primera en llegar como siempre, aunque sus pasos denotan firmeza, no tiene todo seguro. No saber quién es el abogado o abogada de la otra parte es algo que le enfurece, le gusta conocer a su oponente, saber a qué atenerse con él.
—No puedo creer que aún no hayas investigado quién es el idiota que representa a Smith – reproche Eloise a su asistente.
—Jefa, apenas ayer consiguió un abogado, la confirmación de esta reunión fue tan rápida que no dio tiempo. Calma, estás muy hermosa como para arruinarlo con tu cara de amargada - le dice con su típico tono de picardía.
—Jonathan, acaso quieres ser despedido.
Él sonríe, sabe que no lo haría, ella ama sus ocurrencias. Jonathan es un joven de 27 años, muy extrovertido y colorido, no solo se encarga de organizar de manera precisa la agenda de su jefa, sino que también hace que sus días sean alegres. A minutos de la llegada de Eloise y su asistente, entra al lugar, la despampanante rubia con un vestido azul cielo y zapatos beige. Su actuar de muestra confianza, aun así, no es lo suficiente para llegar a intimidar a la astuta abogada, que está sentada esperando a su contrincante cuando divisa como se acerca Kate hacia su mesa. Observa como la rubia se quita sus lentes oscuros con un elegante movimiento para luego pasar a saludarlos.
—La legendaria Eloise Alberti. Sabe, tuve que hacer todo un debate basado en tu tesis, yo iba encuentra de lo que planteabas… y gane – dice con orgullo —Es un gusto conocerte - finge una sonrisa. El asistente de Eloise, derrama un poco de su jugo al escuchar el sutil saludo de Kate.
—Me gustaría saludarte de la misma forma efusiva, querida, pero no me sé tu nombre querida – le devuelve la jugada en el mismo tono sutil.
Jonathan, que ve la escena, trata de guardar las ganas de reír por el intenso momento de las fuertes mujeres que están frente a él. Ambas se retan con la mirada por razones distintas, Eloise por qué cree que es el enemigo a vencer y Kate porque es la mujer que ama el hombre que quiere solo para ella, el cual no está dispuesta a dejar ir. Las dos mujeres se sientan al rededor de la mesa sin dejar de mirarse.
—Soy Katherine Sullivan, trabajo en la firma de abogados Lambert&Dupont – dice con seguridad.
Kate le extiende las manos, y la sonrisa que tenía Eloise en su rostro se va desvaneciendo. Reconoce esos apellidos, uno de ellos lo llevó por seis años y con mucho orgullo. Nunca se imaginó que después de 5 años divorciada de Demian, hoy volverían a verse cara a cara. La fuerte mujer retoma su postura y le devuelve el saludo a la joven, sin evidenciar su sorpresa. El silencio que se crea entre las dos partes es interrumpido por el estruendo de una potente voz, una que amo escuchar cada mañana. Los tres voltean a ver a dirección donde está el alto rubio de ojos verde con expresión dominante, eso también le encantaba de él.
—Buenos días – saluda Demian viendo cómo las dos mujeres tienen sus manos unidas – Disculpen la tardanza.
El asistente, que nunca conoció a Demian en persona, solo ha escuchado las historias de cómo él y su jefa hacían templar al mundo de las leyes, no puede evitar impresionarse al ver la elegancia y el atractivo del exesposo de su jefa. Jonathan se pregunta internamente cómo una mujer dejaría de ir a un hombre como ese. Sin duda él quedaría en casa esperándolo desnudo todos los días, se dice internamente. Reacciona, y observa como Eloise suelta la mano de la rubia y presta toda su atención a su exesposo. Ella siempre imaginó este momento, sin embargo, en su mente creía que cuando pasara lo volvería a ver gordo y descuidado, pero nada más lejos de la realidad, lo que ve, es mucho mejor de lo que fue tiempo atrás, a sus 40 años.
—Demian Antoine Lambert, ha pasado mucho tiempo - dice mientras se levanta de su silla y le extiende sus manos.
—Eloise, es un gusto volverte a ver – dice con toda la franqueza que lo caracteriza.
Las fotos que ha visto de ella en las revistas, periódico o noticias no se compara con la imagen que está frente a él. Su exesposa siempre ha sido una mujer hermosa desde que la conoció en la universidad, sin embargo, la intrépida chica, de cabello largo y oscuro, no se compara con la mujer de 40 años, con el pelo corto que está viendo. Sus ojos color chocolate siguen teniendo el hechizante brillo que tanto amaba ver. Sin quererlo le brota una sonrisa al percibir el olor de su perfume favorito, el que ella le hacía comprar cada vez que visitaba a sus padres en París; Chanel N° 5.
—Creo que deberíamos empezar – dice Kate cuando se siente desplazada por la pareja.
—Si empecemos – dice Eloise sin dejar de a preciar los hermosos ojos verdes que por muchos años le quitaban el sueño.
La atractiva Kate toma del brazo a Demian bajo la atenta mirada de Eloise, y junto a él vuelve a sentarse en la mesa. Jonathan, que ayuda a su jefa a sentarse nuevamente en su silla, así evita que esta le lance su finísimo tacón a la rubia provocadora. Al asistente le resulta curioso su reacción, ya que se la ha pasado desde que empezó a trabajar para ella, restándole importancia a su exmarido. Los cuatro se encuentran sentados en la mesa donde la tensión se puede cortar con unas tijeras. Demian ajeno a la situación incómoda donde ambas mujeres se retan con la mirada, decide aclarar su garganta para luego decir:
—Prefieren pedir algo para desayunar o empezamos… - su ex lo interrumpe.
—No habrá conciliación – él la mira y suspira.
—No la iba a sugerir, aún no está totalmente clara la participación de mi cliente en el desvío de fondos – le dice Demian.
—¿En serio? ¿Tomarás esa posición?, si así lo prefieres – su asistente le pasa unos documentos – Ahí a registro de cómo se desviaron más de 50 millones de dólares en tres ocasiones diferentes desde la computadora de tu cliente. Antes de que lo diga, las computadoras están encriptadas para que un único usuario la utilice.
—Excelente exposición abogada Alberti, pero aun estando encriptadas en dos de esas ocasiones las computadoras estaban en mantenimiento y en la otra se reportó un fallo en el sistema. Quiere decir que en tres ocasiones mi cliente no tuvo control exclusivo de su aparato electrónico – dice con seguridad.
Ambos se desafían, saben que si se van a juicio será una batalla campal, no se dejarán ganar ni aunque sus vidas dependiera de ello. Jonathan mira escena con diversión, ver a estos dos titanes le causa gracia, él también sabe que será un juicio complicado, no obstante, del otro lado de la mesa está Kate, quien ve la misma escena con molestia, más que una guerra, lo que parece el encuentro de dos viejos amores.
—Bien.
—Bien, Señor Lambert, asumo que con esto nos declararemos la guerra, ¿Cierto?
—Eso parece – dice mientras de forma disimulada observa los carnosos labios de su exmujer, en cambio, ella busca con la mirada un posible anillo, y muy en el fondo ruega que no aparezca.
—Entonces, todo ha quedado claro, nos veremos en los tribunales. Lo mejor será irnos Demian – habla Kate, quien no deja pasar ni una de las miradas que se lanza la pareja. Toca el hombro Demian con mucha propiedad para llamar su atención.
—Claro, será lo mejor. Ustedes tienen nuestros datos cuando cambien de parecer, ya sabe dónde encontrarnos - habla Demian de forma contundente.
Se levanta de la mesa y con toda la caballerosidad que lo representa, ayuda a su acompañante. Con un asentamiento de cabeza se despide de aquella mujer que no cambia su expresión de jugadora acérrima. Una vez más Kate le toma del brazo y se pierden entre las puertas de lugar. Eloise suelta el aire que ha estado conteniendo desde que la rubia toco el hombro a su ex. Ella no puede evitar pensar que es un cliché que él saliera con una mujer más joven que ella, y por lo que vio, la hace pensar que quizás ella sea la nuera que los tradicionales padres franceses han querido para su hijo.
—Jefa, ¿No vamos?
—Sí, vamos a preparar esa demanda, él no se dejará intimidar por nadie.
—Lo vi, supongo que era lo que te gustaba de él, es el único que te reta – ella reprende con la mirada —Lo siento – él solo ríe.
Con bolso en manos sale bajo los flashes de las cámaras y las incómodas preguntas acerca de su sentir al volver a ver a su exesposo y que sea su rival en este caso. Entra al vehículo y suspira profundo, esta vez se sorprende por lo rápido que ellos se enteraron sobre la noticia de ella y Demian, no quiere imaginarse todo lo que escribirán de los dos en la prensa.